Elmer Cuba: Hay que apostar por inversión minera, que más rápido se podría recuperar

Hay dos grandes metas. Hay que vigilar el tema epidemiológico, con acciones inteligentes, sectoriales y focalizadas; y este nuevo gabinete tiene que embarcarse en que el reinicio de la economía sea lo más rápido posible para que el choque de demanda no sea tan fuerte en lo que resta del año. Pero también se tendría que dejar encaminado al Perú, más allá del rebote.

Tendrías que dejar la inversión privada creciendo fuertemente, y ese es el gran reto con el Congreso, que deje de dar esas normas que ahuyenten a la inversión. Yo “echaría mano” a la inversión minera, que podría mejorar más rápido, porque la no minera está aún atenta al periodo electoral y a la coyuntura. Ahora, hablar de reformas estructurales ya es un caso perdido.

El mejor escenario es reconstruir la caja fiscal y encaminar la lucha contra la evasión tributaria.

Fuente Gestión

Mal manejo gubernamental de expectativas es origen de conflictos de precios de electricidad

Desde la segunda quincena de junio ha venido escalando el malestar de los consumidores de electricidad, por los montos consignados en los recibos de pago, llegándose a formar extensas colas en las oficinas de las distribuidoras que brindan el servicio y una avalancha de reclamos ante el regulador Osinergmin.

El tema era previsible desde fines de marzo pasado, que se dio la primera prórroga del aislamiento forzado de los ciudadanos. Era obvio que el consumo doméstico se incrementaría; que se iba a emitir recibos con promedio de seis meses anteriores y que el momento de tener lecturas, la regularización reflejaría un excedente; que el alza del tipo de cambio implicaría un incremento en el precio y que al no haber corte por impagos se iban a acumular adeudos.

En los aburridos monólogos de mediodía de Martín Vizcarra, en lugar de instar a la población a no acumular pagos, se transmitió que se daría soluciones a través de apoyos que se brindaría desde el gobierno, lo que por desconocimiento se ha hecho por aproximaciones sucesivas.

EL PRIMER ENSAYO DE AYUDA

El gobierno ha sido errático en buscar paliar la situación de los consumidores. El 3 de abril pasado, emitió una primera normativa, con el Decreto de Urgencia (DU)-035-2020; donde estableció que los usuarios con consumos de hasta 100 KWH, tendrían la facilidad de fraccionar sus pagos hasta en 24 meses, por los recibos emitidos a partir de marzo.

Desde el gobierno nadie explicó qué significaba consumidores de hasta 100 KWH, los ciudadanos que no tienen idea del alcance de los consumos expresados en unidad de energía, se quedaron con la idea que comprendía a todos. Se debió decir desde el primer día, que la ayuda era para aquellos que tenían pagos mensuales que llegaban a 52 soles, que alcanzaba a 4.5 millones de suministros, que representa el 61% del total. Vaya que si no seremos un país pobre.

La ayuda anunciada no era para cubrir el monto del recibo sino solo los intereses, cuya tasa anual según la legislación, es la media aritmética de la tasa activa y pasiva en moneda nacional, que asciende a 6.88% anual

UN SEGUNDO ENSAYO DE AYUDA

Posteriormente, el 28 de mayo, se emite el DU-062-2020, en el cual se hace precisiones al DU-035-2020 y se comprende a más consumidores. En este caso se fija que también estarán comprendidos aquellos que tienen demandas de hasta 300 KWH.

Una vez más no se explicó que la medida alcanzaba a aquellos que pagaban recibos de hasta 202 soles mensuales, tampoco se transmitió que se cubría solo intereses del fraccionamiento de pago en 24 meses, que tampoco era total, sino que dependía del nivel de consumo: 100% para los que demanden hasta 100 KWH, 75% para los que estén en el rango de 10 a 150 KWH y 50% para los que están entre 151 y 300 KWH.

En este caso, se llegó al 86% del total de suministros nacionales Evidencia adicional que somos un país de enormes desigualdades.

EL TERCER ENSAYO DE AYUDA.

Luego, con el problema del reclamo ya encima, se emite el 27 de junio, el DU-074-2020, donde se anuncia el Bono Eléctrico, que una vez más no es convenientemente explicado.

El Bono en mención, es de 160 soles, por una sola vez y alcanza parcialmente a los consumidores. Es aplicable a todos a los que llegan hasta 125 KWH y los de 150 KWH, que hayan tenido ese consumo como promedio en los meses de enero y febrero de este año. Quedan excluidos aquellos que están en el rango entre 151 a 300 KWH, que son nada menos que 1 millón de suministros, que es 14% del total.

LA CLASE MEDIA QUE SERÁ UN PROBLEMA

Un hogar clase media en nuestro país, el estrato B según las encuestadoras, tienen consumos del orden de 400 KWH que, en términos mensuales, significa un recibo de 269 soles.

Este tipo de hogares son 365 mil a nivel nacional, son los que más van a padecer los efectos económicos del coronavirus. Aquí se encuentran los que estaban adecuadamente empleados, donde el 50% de ellos ha sido despedido; los que tienen créditos vehiculares, hipotecas de vivienda y tarjetas de crédito. Ellos tendrán que subsistir como puedan y donde se va registrar al mayor número de cortes de servicio por falta de pago, pues no tienen ningún mecanismo de ayuda.

EL PROBLEMA DEL IMPAGO.

Para empezar la indagación que he realizado en algunas distribuidoras, el consumo domiciliario se ha incrementado en 25% mensual, es más que entendible, el pasar mayor número de horas en el hogar ha devenido en mayor uso de electricidad, si contamos el período marzo-junio, se tiene que solo el incremento acumulado equivale a un recibo mensual adicional.

La magnitud del problema tiene dos niveles: a) los que pagaron oportunamente, que en el último recibo les llegará el adicional del exceso no contenido en el promedio y que equivale a un mes adicional y b) los que no pagaron oportunamente y dejaron acumular las cancelaciones, que en julio les está llegan los 4 meses dejados de pagar y el mes adicional por el incremento del uso. Es decir 5 veces el recibo original

SALIDA DEL PROBLEMA.

En primer lugar, desde el Ministerio de Energía y Minas y Osinergmin hay que hacer docencia sobre todo lo explicado. En segundo término, los consumidores de hasta 30 KWH, les conviene tomar el bono y todos los demás, es decir los que están entre 31 y hasta 300 KWH, deben acogerse al fraccionamiento, el DU-062-2020 los respalda. En tercer lugar, los que superen los 300 KWH, tendrían que intentar un fraccionamiento con la distribuidora, ellos no tienen norma legal que los ampare, pero dadas las circunstancias, las empresas tendrán que entender que una facilidad de pago con pago de intereses, es mejor que un corte de servicio.

¿Qué debe hacer el Perú frente al Covid-19?

Luego de transcurridos los 115 días de vivir en pandemia (COVID-19), nuestros indicadores sociales y económicos arrojan resultados demoledores y devastadores. El COVID-19 ha desnudado no sólo la calamitosa situación de nuestro sistema sanitario, además, ha puesto ante los ojos del mundo, los dos terribles males de nuestro Estado: ineficiencia y corrupción, como lo ha llamado el New York Times, se ha puesto en evidencia “el barniz de progreso económico”. En el campo estrictamente económico, esta pandemia ha destruido los activos sociales y económicos de las tres últimas décadas. El Perú como un país con ahorros, y con cuentas fiscales y monetarias bien manejadas, es ahora sólo una breve parte de nuestra historia. Pese a tener un notable crecimiento económico en las últimas décadas, el Estado no supo convertirlo en la mejora de calidad de vida para la mayoría de peruanos.

El Banco Mundial indica que, en el presente año, nuestra economía experimentará una caída del 12% del PBI, el Fondo Monetario Internacional va más allá, una caída de 13.9%. Nuestros Economistas también están cercanos a estas cifras. Esta será la caída más fuerte entre todas las naciones. El déficit fiscal que antes de la pandemia estaba en el 1.6%, posiblemente alcance este año el valor de un 10%. El retroceso en la pobreza puede ser superior al 8%. Esto significa que más de 3 millones de peruanos volverían a ser pobres monetarios, esto sumado a los 6 millones de peruanos que ya estaban en esa condición, una tercera parte de peruanos volverá a estar en una situación económica –y consecuentemente social- muy difícil situación. La deuda pública estaba en 27.5% del PBI, hoy el gobierno ha empezado a endeudarse, posiblemente esta cifra llegue al 37% o mayor a esta cifra.

Surge la pregunta, que debe hacer el Perú? Se requiere urgente una respuesta contundente para revertir esta situación; 1) un impulso rotundo de inversiones públicas y privadas. 2) sin estas inversiones no hay manera de recuperar los millones de empleos perdidos por causa del confinamiento. 3) la pauperización acelerada que se avecina, obliga al Estado a reorientar los gastos en lo estrictamente imprescindible. 4) presupuesto austero, reorientar gastos en salud, alimentación y educación y otros que sean necesarios. 5) el asistencialismo y el populismo son enemigos del desarrollo sostenible porque empobrecen a las naciones que lo practican, solo buscan captar recursos mediante normas que sobre regulan mercados y precios, que asfixian al sector privado. 6) en situación actual si es necesario el asistencialismo económico, pero tiene que ser solo temporal.

Estamos en un momento decisivo e crucial, pienso que debemos seguir apostando por el libre mercado, pero sin los excesos como el que está ocurriendo con ciertas prácticas de lucro en plena pandemia, estos actos deben ser sancionados. Quienes creemos en la libre empresa, pensamos que el camino correcto son las políticas públicas con soluciones reales y duraderas que promuevan las inversiones privadas principalmente, sabemos que la inversión privada representa el 80% de las inversiones, las inversiones públicas el restante 20%, emprendimientos empresariales de toda magnitud, de pequeño a grande, aprovechar toda la capacidad instalada para aumentar la producción, inyectar liquidez para fomentar el consumo familiar mediante el empleo. El Estado tiene que generar nuevamente ahorros, tiene que ir incrementando la recaudación fiscal, se debe impedir la evasión y elusión tributaria. Parece que el gobierno actual no piensa de esta manera, prefiere el populismo y el aplauso fácil, esto puede ser un paliativo en el corto plazo pero en el largo plazo puede totalmente nefasto para el país.

El COVID-19 debe ser una enorme lección para los peruanos, debe servir para romper con paradigmas negativos y modelos mentales. Desarrollemos nuestro mayor esfuerzo de encontrar la colaboración entre todos los actores para resolver los problemas que se avecinan. Como dice una cita médica “en circunstancias extremas, solo podremos responder con decisiones radicales”. Sabemos por historia que los grandes descubrimientos y emprendimientos surgieron como respuesta a las crisis más grandes que ha sufrido la humanidad.

La encrucijada de precios del GLP nuestro de cada día

El balón de gas de 10 Kg es un producto básico en el 60% de los hogares a nivel nacional, lo utilizan en todos los estratos sociales, mientras la mal llamada masificación del gas natural avanza con la lentitud propia del modelo de concesión, que incentiva económicamente en atender a los grandes consumidores que generan renta, para luego hacerlo con los pequeños.

En una economía doméstica muy afectada como la actual, las familias son muy sensibles al precio de productos básicos como es el gas licuado de petróleo (GLP). Ya ha habido un antecedente hace exactamente 15 años, cuando se terminó en una discusión en el Congreso, en la Comisión Pro Inversión, donde se terminó comprometiendo la única oferente, la argentina Pluspetrol, de igualar los precios de exportación a los del mercado local. El precio que se marcaba ese día permaneció inalterable 5 años.

La situación ha cambiado 15 años después, la exportación fue efímera, duró un poco más de una década y hoy tenemos que importar cerca del 32% del volumen demandado, marcando nuevas condiciones para el precio. Pasamos de paridad de exportación a paridad de importación, a pesar que la atención mayoritaria del mercado se hace con producción local, que cubre el 68% de lo requerido.

La pertinencia del precio de mercado se conoce a través de publicaciones semanales de Osinergmin (OSN), que se establecieron como una norma desde abril del 2003. El precio publicado no es mandatorio, porque la cotización de los combustibles es de libre mercado. Han sido útiles, porque en base a ellas se pudo hacer el reclamo en el 2005, que he referido.

Las publicaciones de OSN se han cuestionado desde el primer día por los agentes de mercado a nivel de la primera transacción, se siente incómodos cuando en base a los informes semanales, se les pone los reflectores sobre sus excesos. A tal nivel ha llegado la discrepancia que en simultáneo al OSN, la Sociedad Nacional de Minería Petróleo y Energía (SNMPE), hace su propia publicación. Entre ambas existen diferencias abismales. A partir de abril pasado, los cálculos de la SNMPE son superiores en 56% a los de OSN, en lo referido a las importaciones desde un mercado relevante como es Mont Belvieu, que geográficamente está ubicado en el condado de Chambers, en el estado de Texas, USA.
Todas las cotizaciones de GLP toman como referencia el almacenamiento existente en el Callao, y se tiene cinco versiones de valoración diferentes, desde donde se inicia la formación de precios al consumidor final. Así tenemos los cálculos de la SNMPE, dos versiones del OSN, que corresponden a importación y del producto de Pluspetrol; uno de lista de Pluspetrol en Callo y otro de Petroperú.

Es hora de plantear las equivalencias; para empezar, son completamente equivalentes y sujetos de comparación, los precios de importación de SNMPE y OSN, que como ya he citado el primero ha llegado a ser superior al segundo en 56%, falta esclarecer el detalle del precio de lista de Pluspetrol y el calculado por Osinergmin. Finalmente se tiene el caso de Petroperu, agente pasivo del mercado, cuya venta ya constituye una segunda transacción, pues la petrolera estatal compra para vender.

Si este tema no se esclarece con prontitud, corresponde a OSN defender su posición, muy pronto nos veremos envueltos en una guerra mediática que en las actuales circunstancias el desenlace es imprevisible. Los que hemos participado en los ajetreos de este tema desde principios de los 90, tenemos la experiencia para decir, están en un ambiente explosivo.

América Latina está lista para la economía del hidrógeno verde

América Latina cuenta con algunos de los recursos de energía renovable más abundantes y competitivos del mundo, incluyendo la energía hidroeléctrica, la energía solar y la eólica. Los elementos que hacen de la región un líder mundial en energías renovables pueden facilitar un ascenso similar para la producción de hidrógeno limpio en esta década. Pero es importante señalar que, para estimular la inversión, las economías deben ser apoyadas y mejoradas a través de políticas y programas de incentivos de mercado.

Tomemos como ejemplo la industria fotovoltaica. La energía fotovoltaica ha demostrado que con el marco político adecuado y aplicado con éxito, el mercado no solo se estimula, sino que además ha llevado a una gran reducción de los costos. Los precios medios de la energía fotovoltaica en los Estados Unidos cayeron un 89%, de 359 dólares por MWh en 2009 a 40 dólares por MWh en 2019. La importante subasta de energía llevada a cabo en México en 2017 entregó precios de 20 dólares por MWh. Las políticas de energía limpia con objetivos y marcos claros aplicadas en los países de América Latina en los últimos años dieron lugar a subastas de energías renovables que fueron sobresuscritas. Las políticas también generaron precios de electricidad entre los más bajos del mundo, al tiempo que inyectaban miles de millones de dólares de inversión directa en sus economías.

El sector eléctrico de América Latina está bien posicionado para ser el principal impulsor de un auge del hidrógeno limpio, ya que el ritmo de los proyectos de energía solar y eólica sigue acelerándose. Sin embargo, en algunos casos, su carácter intermitente crea desajustes entre la oferta y la demanda de electricidad en el sistema, lo que lleva a los operadores de la red a interrumpir temporalmente la generación cuando ésta supera la demanda. Esto reduce el rendimiento de las inversiones. Se necesitan baterías fiables y rentables para hacer frente al problema. El almacenamiento basado en el hidrógeno se está perfilando como una solución técnicamente viable y eficaz, pero hay que hacer más para fomentar una industria competitiva.

Según el último informe de la IRENA sobre el hidrógeno y las energías renovables, el coste medio más bajo de la producción de hidrógeno a partir de la energía eólica es de 23 dólares por MWh. Hay consenso en que la reducción del costo de almacenamiento ayudará a maximizar el uso de la generación de energía renovable, reducirá las importaciones de energía y contribuirá a la prosperidad económica. Hay aliados naturales en este esfuerzo. Los responsables de la formulación de políticas y los reguladores, junto con las empresas eléctricas y los inversores en energía renovable, están cada vez más alineados con objetivos y metas similares. América Latina no tiene que empezar de cero; hay importantes lecciones que se pueden aprender de todo el mundo. Los proyectos de hidrógeno limpio que se están desarrollando en Asia, Europa y Estados Unidos podrían conducir a políticas, programas e industrias robustas. Las lecciones aprendidas y las mejores prácticas de los primeros adoptadores pueden ser cosechadas y adaptadas para desarrollar mercados exitosos de hidrógeno.

En América Latina, Chile podría surgir como líder del mercado del hidrógeno limpio, ya que el país tiene un excedente de producción de electricidad solar y eólica que podría aprovecharse para producir hidrógeno. El Gobierno ya está elaborando su conjunto de medidas de estímulo para la etapa posterior a la pandemia, centrándose especialmente en la descarbonización de la energía para 2040, con el respaldo de políticas agresivas orientadas al crecimiento y al ulterior despliegue de la energía renovable y la movilidad eléctrica. El Ministerio de Energía incluso está trabajando en un plan específico para desarrollar un mercado del hidrógeno. Además, el Gobierno de Chile está recabando la participación de sus sectores energético y de la energía para que se sumen a este esfuerzo. El éxito de Chile en el despliegue de la energía solar y eólica, junto con su nueva estrategia de descarbonización, puede ser un sólido ejemplo para el desarrollo de mercados de hidrógeno sostenibles y sólidos en toda la región.

Para muchos países de América Latina, uno de los desafíos más espinosos para reducir las emisiones de su sector de transporte. Incluso mercados de energía renovable muy promocionados, como el de Costa Rica, han luchado por reducir el consumo de combustibles fósiles para el transporte. El hidrógeno muestra que hay una solución posible. De hecho, el hidrógeno puede ayudar a descarbonizar el sector de los combustibles, muy probablemente como fuente para el transporte pesado, como los autobuses y camiones de larga distancia, los trenes, los barcos y los aviones.

El entorno actual de bajos precios del petróleo está proporcionando a muchos países un alivio de los onerosos subsidios a los combustibles. De hecho, en algunos mercados como el de Ecuador los están eliminando por completo. Podría ser prudente considerar la aplicación de algunos de estos ahorros para promover la modernización de su infraestructura de transporte público para dar cabida al uso de combustibles limpios y, por extensión, apoyar el desarrollo económico y la reducción de las emisiones de CO2.

Las compañías petroleras nacionales han tenido que cerrar las refinerías debido a la reciente caída de la demanda de combustible causada por los cierres en la lucha contra la pandemia de COVID-19. Este cierre forzoso podría brindar la oportunidad de utilizar el tiempo para modernizar el equipo y capacitar a los trabajadores en la producción de combustible de hidrógeno. La adopción de esas medidas a corto plazo permitiría dar un paso importante hacia la diversificación al tiempo que se hace la transición a los combustibles no contaminantes. En algunos casos, las empresas petroleras y de gas pueden obtener financiación a bajo costo, además de contar con la infraestructura, los canales de distribución y los conocimientos técnicos necesarios para producir combustibles. A medida que los países salen de la pandemia y examinan las políticas y los planes de estímulo para reactivar sus economías, los gobiernos deberían seguir considerando la posibilidad de elaborar hojas de ruta que incluyan la promoción del hidrógeno no contaminante para descarbonizar sus sectores de la energía y el transporte.

Uruguay es un claro ejemplo de que las asociaciones entre el sector público y el privado pueden trabajar para desarrollar un mercado local del hidrógeno y uno que pueda informar a los países vecinos. La compañía petrolera nacional ANCAP junto con el gobierno, la compañía nacional de electricidad UTE, el Banco Internacional para el Desarrollo (BID) e inversores privados están desarrollando un proyecto piloto para producir hidrógeno utilizando energía renovable para alimentar camiones y autobuses, y para apoyar la electricidad verde a través del almacenamiento. Esto se alinea con el objetivo del gobierno de alcanzar el 100% de renovables para 2030. Se elaboró una hoja de ruta integral promulgada en 2010 con objetivos claros e hitos específicos que incluye la colaboración activa de los diversos organismos públicos con funciones específicas para alcanzar la meta. La política también exige reglamentos y normas que promuevan el uso de las energías renovables en todos los sectores de la economía, lo que convierte a Uruguay en un líder en materia de energía renovable en el Cono Sur. La inclusión de los sectores energéticos tradicionales en el proyecto piloto de hidrógeno podría ayudar al país a alcanzar su objetivo de descarbonización antes de lo previsto.

Como subraya el ejemplo del Uruguay, las políticas bien elaboradas y la aplicación satisfactoria de los reglamentos son esenciales para atraer inversiones extranjeras y nacionales. Se dispone de la tecnología y los recursos necesarios para producir hidrógeno limpio. La fabricación a escala para lograr la rentabilidad ya se está llevando a cabo gracias a los programas de promoción del hidrógeno en todo el mundo. El perfil de inversión actual y las cantidades en alza para la energía renovable han mostrado a los numeroso actores y protagonistas –desde Wall Street hasta agencias multilaterales y bancos locales e internacionales– dispuestos a invertir en tecnologías renovables, como lo demuestra en particular la escala de los niveles de despliegue de la energía eólica y solar. Además, la capacidad potencial de las empresas de petróleo y gas para producir y suministrar hidrógeno debería facilitar y acelerar su adopción en América Latina.

Los gobiernos de toda la región también deberían considerar la posibilidad de participar directamente en el mercado del hidrógeno limpio. Al servir como clientes, los gobiernos pueden seguir apoyando y desarrollando una masa crítica para una rápida adopción mediante la inversión y la modernización de la infraestructura de transporte del Estado. Además, los gobiernos deberían considerar la posibilidad de ofrecer incentivos fiscales a la industria pesada y a los proveedores tradicionales de combustible para que adopten la tecnología. Las lecciones aprendidas del desarrollo de programas exitosos de energía renovable deberían inspirar la voluntad política de hacer del hidrógeno limpio el siguiente eslabón de la cadena para lograr economías de cero carbono para esta generación en toda América Latina.

La crisis originada por la pandemia de Covid-19, junto con la persistente amenaza del cambio climático, hacen que el hidrógeno limpio se perfile como una posible solución para la recuperación energética y económica de la región.

PV Magazine Latam

“Energía verde por sí sola no resolverá cambio climático”

Si bien la pandemia de coronavirus podría reducir la demanda a largo plazo de combustibles fósiles, quedan desafíos formidables para descarbonizar el sector eléctrico existente y aumentar el acceso a la electricidad para miles de millones de personas que permanecen en la pobreza energética, indicó.

“En este momento, el uso final de la electricidad para la energía es inferior a 20%”, comentó van Beurden. “Triplicar eso en un sistema energético en crecimiento, particularmente en los países en desarrollo, es un desafío increíble que la gente trivializa”.

Incluso si descubrimos de alguna manera cómo abastecer dos tercios de la demanda energética mundial con electricidad limpia, eso no reducirá todas las emisiones, dijo. “Todavía queda un 30% a 40% restante que no puede ser electrificado, porque tecnológicamente no es viable o posible”, agregó.

Expansión energética

Shell planea invertir en el segmento de energía “fuertemente” durante la próxima década, dijo van Beurden. La compañía planea invertir un promedio de US$2.000 millones a US$3.000 millones cada año en nuevas energías a partir de 2021. El año pasado, la importante compañía angloholandesa compró la desarrolladora francesa de energía eólica marina Eolfi SA como parte de su expansión hacia la energía renovable.

Sin embargo, perdió contra la japonesa Mitsubishi Corp. y Chubu Electric Power Co., que superaron su oferta para comprar la empresa holandesa Eneco. Mientras algunos cuestionaron si Shell estaba dispuesta a pagar por su expansión en energías renovables, la compañía dijo que el resultado demostró que es un inversor disciplinado y no comprometería sus objetivos a largo plazo.

Van Beurden tardará años en construir un negocio de energía rentable, debido a que los retornos están bajo presión mientras se construye la infraestructura. El director ejecutivo espera obtener ganancias del sector “al final de la década, cuando esperamos tener un negocio maduro”.

Van Beurden reiteró la ambición de la compañía de construir un negocio de servicios ecológicos que genere retornos anuales de 8% a 12% Aún así, reconoció que la cartera de electricidad de Shell aún está en pañales y que pasará algún tiempo antes de que fluyan las ganancias.

“Hay mucha inversión en marcha, costos de desarrollo, etc.”, declaró van Beurden. “Pasará algún tiempo antes de que esto llegue a un equilibrio”.

Nota Original:Greener Power Alone Can’t Solve Climate Change, Shell Says

©2020 Bloomberg L.P.

Más proyectos mineros para la reactivación del país

Esta semana, Anglo American entregó un lote de 10 mil pruebas rápidas para el descarte del Covid-19 a la región Moquegua, que es solo una muestra del permanente respaldo que vienen brindando las empresas mineras a las poblaciones en este momento de emergencia sanitaria.

A ello se suman otras importantes iniciativas implementadas por dicha compañía, como el programa Agro Quellaveco, que otorga créditos a los agricultores y ganaderos moqueguanos para resistir esta coyuntura, o los recursos otorgados a través del Fondo de Desarrollo de Moquegua, muy bien recibidos por los lugareños.

Pero además de estas contribuciones, es importante resaltar que nuestro país hoy más que nunca, requiere del impulso de proyectos de gran envergadura como Quellaveco, que ayudarán a la reactivación de nuestra economía en medio de esta crisis sin precedentes en la historia de la humanidad.

Este emprendimiento, que reanudará su construcción muy pronto, no solo ayudará a generar más puestos de trabajo, dinamizar cadenas productivas y obtener más ingresos fiscales, sino también a incrementar nuestra producción de cobre (300 mil toneladas por año).

Estos mismos beneficios para el país y la población, los podrían brindar otros proyectos como Tía María o Conga, que lamentablemente hoy se encuentran paralizados, y resulta indispensable promover sus bondades para lograr un entendimiento con el entorno donde se encuentran, y así poder sacarlos adelante.

El cobre es nuestro metal de bandera y nos permitirá mirar el futuro con mayor optimismo. En los últimos cinco años, duplicamos su producción pasando de 1.2 a 2.4 millones de toneladas de cobre fino, gracias a la puesta en marcha de proyectos como Las Bambas, Constancia y Ampliación Cerro Verde.

Y si logramos cristalizar más proyectos como los del Cinturón del Cobre del Norte (Michiquillay, Galeno, Conga, Tantahuatay, Cerro Corona, La Granja y Cañariaco) podríamos sobrepasar tranquilamente las 5 millones de toneladas de cobre fino en el 2035, como apunta el libro “Cobre. el futuro del Perú”, de Cimade.

De otro lado, respecto al oro podemos decir que si bien nuestras exportaciones cayeron un 65% en marzo del 2020, a pesar de que su cotización registró un incremento de 23.4%, consideramos que lo realmente preocupante está relacionado al desempeño de nuestra producción aurífera, un tema pendiente que aún no hemos logrado resolver.

Más allá de nuestro posicionamiento como líderes en producción de oro en Latinoamérica, se sabe que nuestro país viene acortando su cuota productora de oro en los últimos años, debido al agotamiento de reservas y a la ausencia de nuevos hallazgos en nuestro territorio. Una tarea en la que debemos enfocarnos.

En resumen, uno de los retos urgentes que tenemos como país para sacar adelante más emprendimientos mineros es lograr alcanzar un pacto social entre todos los peruanos (Gobierno, empresas y sociedad civil), así como, también, realizar un mayor esfuerzo para simplificar trámites y permisos.

Esperamos que en el marco de esta difícil coyuntura reflexionemos juntos y se brinde el respaldo que tanto necesita la industria minera para sacar adelante al país.

Por: Ing. Víctor Gobitz, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú

Vía: IIMP

Los beneficios del Gas Natural como combustible de vehículos de carga pesada y transporte masivo de pasajeros

El Gas Natural (GN), utilizado como Gas Natural Vehicular (GNV) o como Gas Natural Licuefactado (GNL) tiene a nivel internacional una amplia y difundida utilización como sustituto del diésel y las gasolinas utilizados como fuente de energía para la operación de vehículos de carga pesada y trasporte masivo de pasajeros, tanto en áreas metropolitanas como para viajes interprovinciales. El GNL es gas natural que ha sido sometido a un proceso de enfriamiento a la presión atmosférica para convertirse en líquido, lo que permite reducir su volumen para su posterior almacenamiento, transporte y/o comercialización. El GN tiene bajos niveles de contaminación comparado con el diésel o las gasolinas. Debido a la inmovilización obligatoria de la población a nivel mundial y en el Perú debido a la pandemia que hoy azota el mundo, hemos podido apreciar una mejora en el medio ambiente debido a la disminución del transporte de carga y pasajeros gran consumidor de combustibles contaminantes como el Diesel.

El 45% del consumo de energía en el Perú corresponde al sector Transportes y el 74% del Petróleo consumido en el año 2017 fue importado, vulnerando así la seguridad energética del país por la alta dependencia de fuentes externas para el suministro de combustibles para el desarrollo del país. El Perú cuenta con importantes reservas de GN, según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) hay 10.604 TCF de reservas probadas y de 14.123 TCF de reservas probadas, probables y posibles al 2018, existencias que luego de 16 años de explotación del GN de Camisea permiten contar con 25 años adicionales de un combustible con el menor índice de nocividad, de origen nacional y a precios muy por debajo del precio internacional.

De acuerdo a los registros del MTC el N° de vehículos de pasajeros y carga con domicilio fiscal registrado en Lima Metropolitana en el ámbito urbano y nacional a noviembre de 2018 es 119,426, 20% de los cuáles corresponde a vehículos de transporte de pasajeros urbano y nacional y 80% a vehículos de carga. Únicamente 4,000 vehículos (3.3 %) de este total utilizan GNV, de los cuales alrededor de 3,200 son de transporte urbano.

Por lo expuesto podemos afirmar que hay un gran potencial para cambiar la matriz energética de estos vehículos a GN, sin embargo se requiere intervención de los entes normativos tanto del sector transportes como del sector energía que establezcan incentivos que permitan masificar el uso del GN en el transporte de pasajeros y de mercancías. Básicamente se requiera la creación de fondos de garantía que impacten en la reducción de tasas de interés financiero, programas para incentivar la importación de motores y tanques de combustible, vehículos nuevos dedicados a gas. (GNC/GNL/Híbridos a gas), así como para la implementación de patios y talleres y los surtidores de carga rápida de gas natural. La oportunidad para las acciones propuestas se da con el Fondo de Inclusión Social Energético FISE, que hoy bajo administración del Minem se propone masificar el uso de GN, con dichos recursos se puede apoyar el cambio de matriz energética hacia el GNV y GNL. Se propone crear un fondo revolvente que otorgue préstamos a las empresas que podrán ser repagados. Paralelamente se deben aprobar exigencias técnicas y de seguridad para el uso vehicular del GLP de forma similar a las existentes en el GNV. Se debe promover el ingreso de nuevas unidades al transporte público metropolitano otorgando un puntaje adicional a las empresas que propongan vehículos a GNV.

Promover normas para la utilización masiva del GNL en el transporte a larga distancia, es una tarea pendiente del MINEM.

La Municipalidad de Lima podría exonerar del cumplimiento de las restricciones de circulación vehicular (pico y placa) a los vehículos que usen GNV ó GNL.

Las flotas de vehículos adquiridos para uso oficial de las entidades públicas deberán utilizar este tipo de combustible.

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[1] MINEM (2018). Balance Nacional de Energía 2016.

Energía eléctrica y productos de calidad: aliados indispensables del sector productivo ante COVID 19

Hace un mes el Gobierno decretó el estado de emergencia sanitaria y el aislamiento social obligatorio en todo el país, lo que causó cambios en nuestros hábitos cotidianos: Ahora miramos más televisión para informarnos o distraernos, usamos más internet para trabajar o estudiar y estamos las 24 horas en nuestros hogares consumiendo energía por medio de diversos aparatos electrodomésticos. De igual manera la agroindustria, los supermercados, el sistema financiero, el sector salud no podrían mantenerse en “pie de guerra” si no disponen de electricidad, productos y servicios de calidad que garanticen la continuidad de la operación.

Esta coyuntura que vivimos a nivel mundial, nos grafica la importancia de la electricidad en nuestra vida moderna: es básico y simple, sin energía eléctrica, no funcionan los hospitales, las áreas de cuidados intensivos y todos los instrumentos necesarios para la atención de miles de pacientes – con o sin coronavirus – en el mundo. Como reza el dicho: la salud es lo más importante y con ella podemos salir adelante.

Ing. Orlando Ardito
Gerente General de EPEI- Perú

Además, estamos siendo testigos de cómo la sociedad se ha visto obligada a acelerar su adaptación a la tecnología digital para poder proseguir con la vida cotidiana entre cuatro paredes; y, para esa nueva vida digital, disponer de una instalación segura, eficiente y sostenible, será el mejor aliado que nos acompañe para ahorrar energía, hacer uso eficiente de ella y rentabilizar nuestro esfuerzo.
Para garantizar el funcionamiento óptimo y continuo del servicio de energía eléctrica es fundamental abastecer a la industria de la electricidad con la infraestructura de respaldo adecuada; los productos e insumos eléctricos de calidad y los servicios que permitan la operación adecuada del sistema en estos momentos claves para el país, y con ello, minimizar los cortes e interrupciones del suministro de energía.
El sector eléctrico peruano, tiene el gran reto de asegurar un suministro de electricidad seguro, confiable, sostenible, continuo y de alta calidad – desde su generación hasta su distribución a cada usuario final (familia o empresa) – a través de la operación, mantenimiento y abastecimiento de calidad del sistema eléctrico para acompañar a los más de 31 millones de peruanos, en la siguiente etapa de reactivación que nos espera como país. La seguridad eléctrica que podamos brindar será el cimiento para recuperar la estabilidad económica del país.

El mercado del GLP en el Perú

Por Jesús Tamayo, director en el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional - COES.

El gas licuado de petróleo (GLP) es uno de los combustibles líquidos más utilizados en el país. Su demanda se ha quintuplicado en los últimos 20 años, con importantes tasas de crecimiento anuales. Pero son necesarias acciones para solucionar la informalidad e inseguridad en su cadena de comercialización.

La demanda actual es de 60.8 MBDC. La producción nacional es de 58.2 MBDC, de los cuales el 85.7% proviene de Camisea, y es procesado por Pluspetrol en Pisco. Las plantas de abastecimiento que se surten de los productores y/o importadores abastecen a distribuidores a granel, plantas envasadoras y gasocentros, existiendo una cadena de comercialización de GLP integrada por diversos tipos de agentes. Más de 8 millones de familias peruanas utiliza el GLP en sus hogares.

Se cuentan con 9.858 locales de venta de GLP en cilindros. Sin embargo, se estima que existan 30 mil puntos de venta no registrados y que no cuentan con autorizaciones, presentan condiciones de riesgo para almacenamiento, compran y venden GLP sin comprobantes de pago y comercializan cilindros de diferentes marcas, lo que no está permitido.

Se cuenta con 4.726 distribuidores de GLP en cilindros. Se estima que algunos hacen practicas informales. Hay 3.091 unidades de transporte en cilindros y 1.514 unidades de transporte de GLP a granel. Algunas de estas unidades transportan GLP a granel que reciben de unidades más grandes y hacen desvíos del destino declarado ante el SCOP.

Osinergmin creó hace 15 años el Sistema de Control de Ordenes y Pedidos (SCOP) con objeto de controlar la informalidad en el mercado de hidrocarburos. Con este sistema, las plantas mayoristas únicamente despachan combustible a unidades autorizadas y por volúmenes autorizados, luego de llegar las unidades de transporte a su destino el destinatario confirma la recepción y se cierra la orden. Sin embargo, existen agentes autorizados e informales que desvían el combustible a destinos no autorizados, haciendo trasiegos a otras unidades, incluso en la vía pública, siendo imposible la trazabilidad de estas operaciones, debido a que existen agentes que no tienen obligación de registrar sus operaciones en el SCOP, así tenemos:

• Consumidores directos menores o igual a mil galones y redes de distribución de GLP
• Distribuidores de GLP en cilindros no generan pedidos en el SCOP y no registran ventas realizadas.
• Locales de venta de GLP no realizan transacciones a través del SCOP, situación que incentiva la informalidad
• Distribuidores de GLP a granel y plantas envasadoras reportan ventas a dichos usuarios después de concluido el mes y no de manera inmediata.

PRÁCTICAS INFORMALES EN LOS LOCALES DE VENTA DE GLP

Se ha detectado que hay locales de venta que venden cilindros de GLP de distintas marcas, práctica prohibida, generándose informalidad e inseguridad. También tienen almacenados una mayor cantidad de cilindros que la autorizada. Y muchos locales no reúnen las condiciones de seguridad.

PARQUE DE CILINDROS AFECTADO POR LA INFORMALIDAD

Aún existen en el mercado cilindros rotulados en libras, los cuales tienen una antigüedad superior a los veinte años, comercializados mayormente en provincias en poblaciones económicamente vulnerables.

No existe una norma técnica vigente para la inspección, mantenimiento y destrucción de dichos cilindros. Se han detectado cilindros en kilogramos que no cumplen la Norma Técnica Peruana para la fabricación de cilindros. Así mismo, no existe un registro ni ningún control de los fabricantes de cilindros.

No existen centros de canje de cilindros, donde las distintas envasadoras puedan intercambiar los cilindros vacíos que retornan de los usuarios finales. Son muy pocas las empresas envasadoras que realizan los canjes de cilindros. La mayoría opta por envasar y pintar los cilindros que no son de su propiedad perjudicando a otras envasadoras.

CONTRABANDO ENTRE GLP ENVASADO Y GLP A GRANEL

EL Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (FEPC) subsidia algunos combustibles a efectos de que las variaciones internacionales de los precios no afecten al mercado local. Bajo este concepto, el GLP para envasar en cilindros de 10 kg (GLP-E), está protegido por el FEPC. Esto genera una diferencia de precios con el GLP para uso a granel (GLP-G), que utiliza la industria, los gasocentros, los consumidores directos y las redes de distribución. Esta diferencia es utilizada por algunos agentes para comprar GLP-E y utilizarlo como GLP-G, beneficiándose con la diferencia de precios y evadiendo impuestos dado que estas operaciones se hacen sin comprobantes de pago. Hace tiempo se viene recomendando el retiro del GLP-E del FEPC ; finalmente, se ha publicado el D.S. 007-2020 que así lo dispone.

ACCIONES NECESARIAS

La problemática descrita requiere de acciones inmediatas a fin de garantizar el adecuado uso y la seguridad a todo lo largo de la cadena de comercialización de este importante energético:

• Se debe complementar la normativa para que todos los agentes estén sujetos al control SCOP.
• Retirar de circulación los cilindros más antiguos y los de dudosa procedencia usando recursos del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE), dado que está relacionado directamente con uno de sus objetivos.
• Organizar un registro y control de fabricantes de cilindros con adecuado sistema de control.
• Establecer centros de canje de cilindros.
• Regular el uso de GPS para los medios de transporte de GLP en cisternas.
• Capacitación en planes de contingencia para los diferentes agentes en toda la cadena de comercialización, incluyendo a Policia, Bomberos, Serenazgo y otros agentes de seguridad.
• Inspección periódica de unidades de transporte.
• Evitar la practica informal en el transporte con unidades pequeñas, tales como motos, triciclos o mototaxis.
• Campañas para que los usuarios exijan el cumplimiento de ciertas prácticas de seguridad: que compren en plantas autorizadas, que emitan comprobantes de pago y cumplan las regulaciones de peso de los cilindros.