César Gutiérrez: “Hay que contextualizar la cotización de los hidrocarburos”

"En el período enero 2007 - abril 2022, la inflación americana ha sido de 39.3%; mientras que la peruana ha sido de 64.9%", indicó el ingeniero mecánico electricista.

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Existe un gran malestar ciudadano por el precio actual de los combustibles, y también la idea de que van a fracasar las medidas gubernamentales de utilizar el Fondo de Estabilización de Precio de los Combustibles (FEPC) y la eliminación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) al petróleo diésel (D2), gasolinas y gasoholes. En este contexto se han empezado a hacer comparaciones, en el terreno político, de la actual gestión estatal con la de la tendencia alcista del período 2007-2008. Vale la pena hacer un análisis del tema.

Antes de ingresar al terreno cuantitativo, es importante auscultar la percepción ciudadana en términos del impacto del incremento de precios en la economía familiar y empresarial. Al iniciarse el año 2007 veníamos de dos años previos de crecimiento alto del PBI (6.29% en 2005 y 7.53% en el 2006), los que fueron continuados con dos tasas más altas aún (8.52% en el 2007 y 9.14% en el 2008). Había optimismo a todo nivel, con una sensación de ganancia de bienestar. Es muy diferente a lo que se está viviendo desde febrero de este año, luego de la pandemia de covid: el PBI cayó 11.1% en el 2020 y creció 13.3% en el 2021 (estando posicionados como en el año 2019), a lo que se suman los desatinos de la administración Castillo. Dos escenarios diferentes para afrontar un comportamiento al alza de los precios. 

En el terreno cuantitativo, para una evaluación seria tenemos que hablar del precio del crudo WTI (West Texas Intermediate) y de los combustibles en el mercado local. Y considerar el efecto de la inflación en dólares (US$) en el mercado americano y en soles (S/) para los combustibles en el mercado local. En el período enero 2007 – abril 2022, la inflación americana ha sido de 39.3%; mientras que la peruana ha sido de 64.9%. 

Al inicio del mes de mayo de este año, utilizando la metodología del Osinergmin (media aritmética de las últimas 10 cotizaciones) el WTI tuvo un precio de US$ 105.89 por barril; llevado a precios del 2007 con inflación americana, equivale a US$ 76.02 por barril. Esta cifra, con un margen de error de -1.67%,  equivale a la publicación del Osinergmin del 17.09.2007. Esto significa que para establecer comparaciones deberíamos utilizar los valores del 2 de mayo del 2022 y los del 17 de septiembre del 2007.

Si en las condiciones indicadas se compara los precios de lista de Petroperú del 2022 y del 2007, se tendrá que el GLP actualmente es 4.76% más caro, que la gasolina (no gasohol) de 90 octanos cuesta actualmente 5.98% más y que el D2 (no biodiésel) tiene un valor 13.1% mayor. Inmediatamente surge la pregunta: ¿cuál es el origen de la diferencia?

La respuesta está en el FEPC y en la política comercial. En el 2007, el GLP era compensado en 31.6%, hoy lo está en 6.4%; la gasolina de 90 era compensada en 3%, y hoy está sobrevaluada en 1.4%; y finalmente al D2,en aquella época se le compensaba en 7.1%, y hoy en 23.2%. En resumen, la política actual de Petroperú es sobrevalorar las gasolinas para paliar el efecto de la cuenta por cobrar al FEPC del D2, que es el combustible que más se vende (62% del total). 

De lo mencionado fluye una nueva interrogante ¿está mal esta práctica de la petrolera estatal? La respuesta es no. Se está viviendo una fuerte distorsión del precio del D2. En el 2007, en el mercado relevante de la Costa del Golfo de México, el D2 costaba 15% por encima del crudo WTI, que es el insumo; hoy se valoriza en 54% por encima del WTI. Esto tiene mucho que ver con el componente especulativo del suministro a Europa, gran demandante de D2 y altamente dependiente de la venta de Rusia. Si nuestra petrolera estatal quisiera sincerar sus precios a los niveles del 2007, se produciría un alza del 21%, imposible en un escenario enrarecido como el actual.

Con la información de El Montonero.