Gas natural, competitividad y centralismo

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En enero de 2017 se detuvo la construcción del gasoducto que debía llevar gas natural de Camisea a las regiones del sur, específicamente a Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna.

Por: Patricio Quintanilla Paulet, rector U La Salle

Hace de más de seis años, en enero de 2017, se detuvo la construcción del gasoducto que debía llevar gas natural de Camisea a las regiones del sur, específicamente a Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna. La obra paralizó por el destape de la corrupción de Odebrecht, que era uno de los socios el consorcio que ejecutaba el proyecto.

En esa oportunidad el entonces presidente de la república Pedro Pablo Kuczynski anunció que el proyecto se retomaría en diciembre de ese año y seguimos esperando.

La energía es fundamental para el crecimiento y desarrollo de la economía, por su impacto en la productividad de las empresas, salud, educación y especialmente en los servicios públicos.

Gas Natural

Es una fuente de energía con muchas ventajas, tanto para la industrial, el transporte y las familias, pues tiene un alto poder calórico, menor precio y es utilizado para la generación de electricidad.

Es un producto seguro para las familias, comparado con el Gas Licuado de Petróleo (GLP), pues a diferencia de este, es más ligero que el aire, por lo que en el caso de una eventual fuga, se volatiliza en el aire, en tanto que el GLP al ser más pesado que el aire, se asienta y es causa de muchas explosiones.

Es menos contaminante que otros combustibles fósiles, contribuyendo con el Objetivo 7 de Desarrollo Sostenible de la ONU que determina “Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna”

Competitividad y Centralismo

Según la definición de expertos como el profesor Michael Porter y el Foro Económico Mundial (WEF), la competitividad depende de la productividad de los factores de producción, para lo cual se requiere energía disponible y a precio barato, como es el caso del gas natural.

Como consecuencia de lo dicho, se aumenta el centralismo, que es un mal endémico del país; las empresas localizadas en Lima son más competitivas que las regionales, generando el traslado de estas hacia la capital, como se ha dado en el caso de empresas emblemáticas de Arequipa; no se puede identificar las empresas que pudieron venir al sur, pero que desistieron por la falta de energía barata.

Círculo Vicioso

Se genera un círculo vicioso nefasto, pues el traslado de empresas del sur a Lima, aumenta los puestos de trabajo, motivando flujos migratorios, que aumentan el mercado, incentivando nuevas empresas, más empleo; la inevitable consecuencia es aumentar el centralismo del país.

Como se dijo al inicio, el gasoducto sur peruano era una alternativa, de la cual no se tiene visos de una pronta ejecución.

El Ministerio de Energía y Minas ha anunciado contar con un fondo de más de 1,100 millones de soles para masificar el gas, pero ¿cómo llegará a las regiones del sur?

En enero de este año se ha anunciado el Sistema Integrado de Transporte de Gas, estimando que a las regiones de Arequipa, Moquegua y Tacna llegará el 2026… y hasta entonces ¿qué?

Conclusión

La ausencia de gas retrasa el desarrollo de las regiones y favorece el centralismo.

Fuente: diario La República