El Perú tiene la extraordinaria oportunidad de masificar el gas natural para atender las demandas sociales urgentes.

La crisis son también oportunidades, y esta es la que nos plantea el conflicto bélico que ha disparado los precios internacionales del petróleo, para relanzar el plan nacional de masificación del gas natural gracias a que éste mantiene un precio barato y lo tenemos en abundancia. En la presente entrevista, el experto Gustavo Navarro nos da un panorama sobre esta urgente posibilidad.

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El Perú, así como muchos países en el mundo, ha sufrido el alza del precio de los combustibles producto del incremento del precio internacional del petróleo, agravado a raíz del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Pero a diferencia de otros combustibles, el gas natural, cuyo precio también se vio afectado producto de este enfrentamiento, ha elevado su precio en todo el mundo menos en el Perú, ya que el contrato con Camisea regula la forma en que se mueve su precio.

Es por ello que Gustavo Navarro, ex director general de la Dirección General de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas, y colaborador en la organización de  reconocidos eventos como la Conferencia La Hora del Gas y el Foro de EESS, dice que una de las principales soluciones a largo plazo (y más efectivas) para evitar situaciones como el incremento de precios, es aprovechar más el uso de este recurso para el bien de los ciudadanos, en vista de las grandes cantidades de gas natural que hay en el país.

Sobre estos y otros temas conversamos con el también socio director de Gas Energy Latin America.

¿Qué lecciones le deja al país este contexto de incremento de precios de los combustibles?

La primera gran lección es que en estos últimos meses han subido los precios de todos los combustibles a nivel mundial; incluido del gas natural, que se incrementó en todo el mundo menos en el Perú, algo que creo debe destacarse.

Esto (el incremento de precios) empezó primero por la recuperación de la economía mundial a raíz del efecto de las vacunas; en la mayoría de los países del mundo se reanudó la actividad económica normal, con lo cual la demanda de combustibles empezó a subir fuertemente, provocando el incremento de sus precios. Esto se agravó con la tensión previa al conflicto de Rusia-Ucrania, luego con el inicio del conflicto bélico y después con las sanciones aplicadas al suministro de petróleo y gas ruso. Todo ello dio lugar a una escalada mayor de precios de los combustibles.

Con respecto al gas natural, es importante resaltar que subió su precio en todo el mundo menos en el Perú. Ello debido a que tenemos un contrato con Camisea que regula la forma en que los precios se mueven. Una de las condiciones claves de este contrato es que el precio solamente se mueve una vez al año, en diciembre. Esto ya se produjo en diciembre del año pasado, y los ajustes han sido muy pequeños. Es decir, no importa lo que esté pasando ahora y lo que pase en los siguientes meses, ese precio no se mueve y no se va a mover hasta el próximo diciembre, cuando se aplique otra vez un ajuste, que es un ajuste bastante reducido.

¿Qué opina de las medidas implementadas por el Gobierno frente al incremento del precio de los combustibles, como la exoneración del ISC y la inclusión al FEPC, las cuales se pueden prolongar más allá de junio?

Yo propuse la eliminación del Impuesto Selectivo al Consumo – ISC. El precio había subido bastante en los últimos meses (más del 50% con respecto al precio del año pasado), y el Gobierno estaba recaudando más. El Estado estaba recaudando un 26% del precio base, y si el precio base sube un 50%, entonces el Estado recauda 50% más de impuestos. En vista de ello, en una situación (alza de precio de los combustibles) que está afectando gravemente a todos los sectores económicos en forma coyuntural, esta solución era una solución de corto plazo, no de largo plazo, y además es porque el Gobierno está recaudando más impuestos. Ahí no hay sacrificios. El hecho de que el Estado exonera temporalmente el ISC no quiere decir que el Estado esté sacrificando recursos, porque, al contrario, está recibiendo más impuestos.

Lo que sí creo importante resaltar es que es una solución solo en el corto plazo. Y es entendible porque si no se tomaba esa solución, el efecto en las clases menos pudientes del país iba a ser terrible, porque los combustibles mueven todo; a través de los fletes mueven los precios de todos los combustibles y de todos los bienes y servicios que se mueven en el país. Una manera de evitar que eso tenga efectos catastróficos en la población era dar una medida de emergencia como esta, pero de emergencia, y mientras dura la emergencia.

¿Qué otras medidas se pueden implantar?

Las medidas más efectivas son las de largo plazo, y allí son dos temas. El Perú tiene hoy día una demanda de combustibles líquidos del orden de 260 mil barriles diarios; la producción estaba en 60 mil hace un año y medio aproximadamente, los últimos meses ha estado en 40 mil y el último mes ha estado en 20 mil. ¿Por qué esta caída estrepitosa? Por un descuido gigantesco por parte de las autoridades. Hay lotes especialmente en la selva con una producción importante que están parados, como el lote 192, lote 67 (esta entrevista se realizó antes del acuerdo de levantar las medidas de fuerza en la zona de influencia del lote petrolero), lote 8, etc., debido a diferentes conflictos y asuntos que en muchos casos no tienen nada que ver con la empresa que producía, y en otros casos por demoras en los contratos; por ejemplo, el caso del lote 95 de Petrotal, ¿por qué estuvo parado? Porque los pobladores de los alrededores exigían al Gobierno que cumpla sus compromisos y ofrecimientos del cierre de brechas de infraestructura en la zona: no era reclamo a la empresa sino al Gobierno que no había cumplido.  Y como este, son demoras en los contratos en los otros temas que han hecho que todo esté parado.

Entonces, el primer problema es que Perú pudiendo producir mucho más petróleo no lo está haciendo y tiene que importar.

El segundo problema es más grave aún. A Perú le falta petróleo y hay que importarlo, pero le sobra muchísimo gas. No hay capacidad de transporte (el único ducto que tenemos el de TGP y está lleno hasta el máximo, y no hay ducto al sur). Habiendo un proyecto que compró los ductos (del Gasoducto del Sur), los tubos están almacenados y se está pagando una “millonada” de soles a una empresa para que los cuide, ya van 5 años que el tema está parado. (Nadie discute que se debía sancionar y expulsar a Odebrecht) Se debe de una vez solucionar el tema, tomar esos ductos (del Gasoducto del Sur), completar la instalación y hacer que el gas les llegue a los ciudadanos, que es lo que se necesita. Cada día que pasa es un día más que le cuesta al Estado pagar para que esta empresa le cuide los tubos, y es un día más que la población no recibe gas. Habiendo tantísimo gas natural en el país, en su lugar estamos importando GLP y diésel. Esa es la solución de fondo.

¿Qué impacto tendrá la reciente inauguración de la Nueva Refinería Talara? Algunos tienen sus reparos respecto a la inversión del proyecto por la falta de petróleo.

Es un tema que se ha mencionado muchas veces en algunos medios de comunicación y la única explicación es que no conocen la industria del petróleo, o hay intereses ocultos que les hacen decir esas cosas. Como lo que pasó con el propio Camisea. Había mucha gente en contra de Camisea cuando se estaba construyendo. Hoy día los que opinaban en contra están mudos porque todo el país sabe el enorme beneficio que significó en general al país, y que explica el crecimiento enorme de la clase media, la disminución de la pobreza, el crecimiento económico y una serie de ventajas. Lo mismo es con la Nueva Refinería Talara.

Todos los países europeos tienen refinerías y ninguno tiene petróleo. España tiene refinerías, Alemania tiene refinerías, Francia tiene refinerías. Ninguno de esos países tiene petróleo. Mirando más cerca, en Sudamérica, Uruguay tiene una refinería muy grande, La Teja, y no hay ninguna gota de petróleo en Uruguay. Y sin ir muy lejos, en Chile hay dos refinerías más grandes y más modernas que las que tenía el Perú. Ahora, con la Nueva Refinería Talara tenemos una refinería más moderna que las chilenas.

Los países tienen refinerías sin tener petróleo, por dos razones, uno estrictamente económico: es barato mover petróleo y moverlo en el país, que mover productos terminados directamente al país, que es más caro y más peligroso. Dos, por un tema de seguridad energética; en caso de conflictos como los que estamos viendo ahora, es mucho más seguro tener en el país una refinería que permita obtener los productos terminados. Es más seguro y fácil.

Ahora, eso no va a significar una importante rebaja de precios, pero sí una rebaja interesante, porque recordemos que es verdad que Petroperú va a tener un mayor margen refinando en esa nueva refinería, pero ese mayor margen tiene que servir para pagar la inversión. Sí estará en una posición muy competitividad porque va a producir productos de primera calidad y eso también es un beneficio para el consumidor…

Mira la entrevista completa en la próxima edición de Energía y Negocios.