Diseño de subsidios en el sector energía tienen que calibrarse “de manera muy fina”

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Los subsidios es un mecanismo utilizado por los Gobiernos ante el surgimiento de fallas en el mercado o por consecuencia no deseada de decisiones netamente políticas. De acuerdo con Miguel Jaramillo, economista senior del Consejo Privado de Competitividad, los subsidios vinculados al sector energía no son necesariamente malos. Eso sí, dice, “va a depender de cómo y por qué se apliquen, de los objetivos que persigan y de la forma en que las subvenciones pueden interactuar con otras prioridades”.

El experto indica que los objetivos de los subsidios a la energía pueden servir para alcanzar metas específicas como, por ejemplo, proporcionar energía asequible a personas de bajos ingresos, corregir en los mercados las externalidades no valoradas, inducir al aprendizaje de tecnología, o a la reducción de costos para adoptar nuevas tecnologías; asimismo, para reducir la dependencia de un país a las importaciones o para promover una nueva actividad económica y más puestos de trabajo; eso como líneas generales.

Miguel Jaramillo resalta que el diseño de este tipo de políticas tiene que calibrarse de una “manera muy fina”, ya que políticas de subsidio mal diseñadas generan ineficiencia, porque fomentan una mala distribución de los recursos; pueden generar inequidad debido a que aquellos con mayores ingresos pueden ser los más beneficiados al acceder a menores precios.

“Y obviamente, una política de subsidios mal calibrada, que incentive el sobreconsumo, puede también generar problemas medioambientales”, apunta.

En ese sentido, asegura que una política correcta de subsidios que busque tener el mayor impacto, trataría de focalizar de una forma efectiva; en línea con ello, debería utilizar mecanismos de focalización que permitan reducir las distorsiones antes mencionadas.

“Por ejemplo, implementar transferencias no condicionadas para familias de menores recursos. Sin embargo, es verdad también que existe un reto en materia de focalización, y en el corto plazo, ante la volatilidad de los precios, es difícil apuntar a medidas si no se ha pensado antes en soluciones de ese tipo”, remarca.

También resalta la importancia de la sostenibilidad de la política de subsidios. Indica que, teniendo tan poca presión tributaria, en un contexto de crisis, hay que tener un balance muy cuidadoso “entre gasto fiscal, otras prioridades de políticas que puedan existir para el cierre de brechas, y si es que a través de una política de subsidios a la energía estaríamos logrando resultados esperados para impactar positivamente a la población vulnerable”.

Subsidios eléctricos

Diego Diaz, asociado del Grupo Macro, comenta que en el Perú existen dos grandes mecanismos principales que benefician a los usuarios más vulnerables o que se encuentran en zonas más alejadas o rurales del país: el FISE (Fondo de Inclusión Social Energético), que se canaliza a través del Mecanismo de Compensación de la Tarifa Eléctrica Residencial (MCTER). Y el FOSE (Fondo de Compensación Social Eléctrica).

“Estos dos mecanismos tienen relativamente similar objetivo, que es básicamente beneficiar a los usuarios más vulnerables. Sin embargo, tienen algunas diferencias en cómo se financian”, precisa.

Explica que el MCTER es financiado con recursos del FISE, el cual recibe aportes de los usuarios libres. En el 2021 los usuarios libres contribuyeron aproximadamente con 352 millones de soles al FISE, recuerda, lo que implicó un crecimiento de 38% respecto a lo que aportaron en el 2020. “En parte porque consumieron más energía, en parte también porque sus recibos eléctricos subieron debido al alza de precios, y eso llevó a un incremento de los aportes”, apunta.

De otro lado, indica que el FOSE históricamente ha sido un subsidio cruzado entre usuarios regulados. Los usuarios que consumen menos de 100 kW hora al mes son considerados usuarios vulnerables y son los beneficiarios. Mientras que los usuarios aportantes son los usuarios regulados que consumían más de 100 kW hora al mes.

Advierte que justamente sobre este último punto se dio un cambio reciente. Recuerda que en febrero se aprobó un cambio relevante en el FOSE en un contexto en que se pone mucho en debate la tarifa eléctrica. “La tarifa eléctrica ha tenido un alza significativa en el último año producto básicamente de factores externos e internos del país. Por un lado, alza de precios de los commodities en el mundo, y por otro lado una depreciación cambiaria”, dice.

Señala que el debate sobre el alza del precio de las tarifas eléctricas llevó a que el Congreso proponga una modificación al FOSE, que implicó dos puntos importantes: por un lado, los usuarios beneficiarios ya no serían únicamente los que consuman 100 kW, sino también los que lleguen a consumir 140 kW hora al mes; es decir, sería un incremento de la cobertura del beneficio.

“Y, por otro lado, los aportantes ya no serían únicamente los usuarios regulados sino también los usuarios libres; estamos hablando de empresas que firman directamente contratos con generadores o distribuidores”, precisa.

Diego Diaz sostiene que los usuarios libres han sido satanizados en la discusión política del tema de las tarifas eléctricas porque el ciclo de precios de la energía los benefició básicamente a ellos, ya que tienen contratos más flexibles, más cortos, “mejores condiciones para negociar sus contratos con los generadores, y se ha dado una diferencia de precios entre el mercado regulado y el libre”.

Explica que, como los usuarios libres pagan menos, se decidió hacerles pagar más para que los usuarios regulados puedan tener un descuento en sus tarifas. Sin embargo, agregó, “lo que quizá no se sabe mucho, es que ya los usuarios libres aportaban al subsidio de los usuarios a través del FISE, 325 millones de soles al año”, recordó.

“Se estima que el cargo FOSE va a implicar un incremento de aproximadamente 230 millones de soles más al año en subsidios que van a tener que pagar los usuarios libres, eso significa que vamos a tener que pasar a un conjunto de usuarios que van a beneficiar a los usuarios vulnerables y no tan vulnerables, que consumen quizá más de 100 kW hora al mes, con cerca de 550 millones de soles al año”, detalla.

Frente a esto, comenta, las empresas del mercado eléctrico cada vez tienen un menor espacio para volverse competitivas frente a los precios en el mercado regulado porque estos sobrecostos regulatorios y de subsidios están afectando este equilibrio del mercado.

Además, subraya que se ha hecho un cambio permanente en la política del FOSE para resolver o atender un problema que es prácticamente coyuntural, pues tiene que ver con un cambio que se va a mitigar en el tiempo.

También ve con preocupación que este cargo ha establecido un impuesto a los usuarios, de consumo de electricidad, “pero es un impuesto que tiene una tasa que cambia en el tiempo: de hecho, en el 2019, el factor de aportación FOSE era 3.2% y para el 2022 este ha subido a 4.9%”, dice.

“Entonces, en los próximos 5 años, qué va a pasar con esa tasa de aportación”, menciona.

Asimismo, refiere que la base del cálculo de este aporte FOSE depende de la factura eléctrica de los usuarios, “y hoy vivimos bajo el paradigma de que los usuarios libres pagan tarifas bajas”, dice.

Sin embargo, agrega, eso es algo que va a cambiar en el tiempo. De hecho, dice, en el último semestre del 2021 se ha visto un alza del 25% en los precios de electricidad firmado por los clientes libres respecto al año 2019. Esto viene por cambios que están ocurriendo en el mercado eléctrico, por ejemplo: cambios en el mercado spot, cambios respecto a la existencia de clientes y oportunidades para poder firmar contratos con ellos.

“Entonces, la tendencia es que los usuarios libres van a pagar cada vez precios más altos, y van a tener que aportar cada vez más por estas tasas nuevas con el FOSE”, sostiene.

Estas declaraciones se dieron durante el foro energético Perú Energía Norte, realizado en marzo de este año.