El Bundesbank alerta de que un embargo a la energía rusa provocaría una recesión en Alemania

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Informe mensual del Bundesbank alerta de que un embargo a las importaciones de energía rusas supondría una reducción del producto interior bruto (PIB) alemán del 5% respecto a las proyecciones que hizo en marzo el Banco Central Europeo y un 2% respecto al PIB del año anterior y sumiría al país en una recesión.

Actualmente el Gobierno de coalición de Olaf Scholz enfrenta una creciente presión para que prohíba las importaciones del gas ruso. Pero el miedo a un descalabro económico como el que ahora plantea el Bundesbank ha hecho que Alemania, junto a Austria y Hungría, haya sido uno de los países contrarios a incluir el embargo energético en los sucesivos paquetes sancionadores que ha ido aprobando Bruselas, indica El País de España.

Berlín cedió a un último (el quinto) paquete sancionador, en el que se embargó al carbón ruso, tras conocerse las atrocidades cometidas por el Ejército ruso en la ciudad ucrania de Bucha. Y aunque se da por hecho que seguirán el del petróleo y el del gas, ello no será inmediato, pues Alemania necesita tiempo para sacudirse la dependencia energética de Rusia.

El informe del Bundesbank apunta a otro problema que preocupa especialmente en Alemania: el incremento de los precios. El país ha pulverizado su récord de inflación desde la reunificación, al situarse en marzo en el 7,3%.

De producirse un corte súbito de la energía rusa, la inflación se dispararía otro punto y medio porcentual este año, aumentando los riesgos de la temida estanflación —una economía estancada mientras los precios se mantienen al alza—. El análisis del banco central asegura que el impacto del 5% en el crecimiento empujaría a la economía a una grave recesión, ya que el PIB general se reduciría en un 2%, informa el diario en mención.

Una interrupción abrupta de la energía rusa limitaría “considerablemente” la producción nacional, aseguran los expertos del Bundesbank. Los sectores afectados tendrían que reducir el uso de gas natural, carbón y petróleo un 40% entre el segundo trimestre de 2022 y finales de año. Bajo las condiciones del análisis, “no hay opciones de sustitución de los combustibles fósiles en el año en curso”, señala el informe.

El embargo, por tanto, se traduciría no solo en un aumento de los precios, sino también en un racionamiento energético para el que el Gobierno de Scholz ya se está preparando.