Una de las más recientes manifestaciones fue la guerra comercial de EE.UU. con China, como un intento de inclinar la balanza a favor del occidente.

Ahora, Rusia centra cada vez más su atención en el este y su relación con China. Un elemento que resalta este giro, es que el mayor productor de energía del mundo, Gazprom, ha iniciado un estudio de viabilidad para el próximo oleoducto gigante de la compañía, el Power of Siberia-2.

La primera década de este siglo fue prometedora para Rusia, con su comercio internacional en auge y un número creciente de compradores de petróleo y gas tanto en el este como en el oeste. Sin embargo, las consecuencias de las dificultades de Moscú con Occidente han reforzado la necesidad de un «pivote hacia el este». El resultado más obvio y a corto plazo fue el gasoducto Power of Siberia.

El acuerdo se alcanzó durante el apogeo de las tensiones entre Moscú y Occidente, cuando Rusia estaba desesperada por mostrar su independencia geopolítica frente a la obstrucción occidental.

El gasoducto comenzó a operar este año y se espera que transporte 38 billones de metros cúbicos (bcm) anualmente a China, lo que le reportará a Rusia US$ 400 mil millones durante tres décadas.

No se puede subestimar la importancia de China para la economía rusa y el futuro político de la élite gobernante. Al mismo tiempo, mientras la creciente destreza tecnológica de China la está llevando a la esfera occidental, la nación seguirá dependiendo en gran medida de la riqueza energética y mineral de Rusia durante décadas para impulsar sus industrias.

Las relaciones entre estas dos superpotencias mundiales se han centrado principalmente en la energía, donde la infraestructura y las industrias existentes han facilitado el comercio.

En 2013, Rusia y China firmaron un acuerdo por valor de US$ 270,000 millones para duplicar la producción y exportación de petróleo de Rosneft al gigante asiático.

Las exportaciones de gas natural también han estado en la agenda. La infraestructura fija, como los gasoductos, reduce significativamente los costos de transporte y aumenta la dependencia entre exportador e importador. Este es otro catalizador para estrechar las relaciones políticas.

Un nuevo y poderoso proyecto

Si bien el proyecto Power of Siberia-2 ha estado sobre la mesa durante muchos años, solo recientemente se tomó la decisión de tener a Mongolia como país de tránsito.

Moscú prefería un enlace directo con China a través de la infraestructura existente en el sur de Rusia a través de la región de Altai, pero Beijing presionó por la opción más larga a través de Mongolia hacia el noreste. Parece que la preferencia china se impuso.

El gigante energético ruso Gazprom ha encargado un estudio de viabilidad para el oleoducto Power of Siberia-2. Esto aumentaría las exportaciones de gas a China en 50 bcm anuales, lo que lo convertiría en el principal cliente de la empresa.

Según Alexei Miller, director general de Gazprom, «se ha realizado un análisis preliminar de viabilidad. Se ha demostrado que el proyecto es viable y rentable. Estamos dispuestos a continuar este trabajo en consecuencia».

La importancia geopolítica del gasoducto

Cuando esté terminado, el gasoducto fortalecerá aún más la cooperación ruso-china. Si bien ambos países han visto sus relaciones con Occidente bastante deterioradas últimamente, están encontrando apoyo en sus relaciones bilaterales.

  • La construcción del Power of Siberia-2 unificará la infraestructura de transmisión de gas entre el este y el oeste de Rusia, convirtiéndolo en un solo sistema.
  • El Power of Siberia-2 será la base de un nuevo canal de exportación a través del cual el gas será exportado a China a través de Mongolia.
  • La base de recursos en la Península de Yamal será utilizada para el suministro de gas a Europa y los mercados asiáticos.
Rutas de gasoductos rusos hacia China
Figura 1. Rutas de gasoductos rusos hacia China.

Los enormes recursos energéticos de Rusia y su proximidad a los mercados asiáticos la convierten en un socio útil para China. Desde el punto de vista de la seguridad, «pacificar» su frontera norte es fundamental para China a fin de aliviar la presión y centrarse en el Mar de China Meridional y, en menor medida, el Himalaya y su frontera con India.

Las relaciones con Estados Unidos

Después de la visita del presidente Nixon y la «apertura de China» en 1972, Washington fue más o menos capaz de contener el poder y la influencia de la entonces Unión Soviética.

Ahora, los número dos y tres del mundo en términos de poder militar y político están encontrando un equilibrio con los Estados Unidos.

Ya sea que el presidente Trump gane o pierda las elecciones, las relaciones entre Estados Unidos y China se han visto significativamente dañadas en beneficio de Rusia.

Aunque persisten los desacuerdos entre Rusia y China, hasta ahora los han manejado de manera efectiva. Por ejemplo, Asía Central, conformada por antiguas repúblicas soviéticas, Rusia considera esta región como su «patio trasero» donde tiene una influencia política significativa.

Ciertamente los crecientes intereses económicos de China en esta región podrían cambiar el delicado equilibrio de poder. Sin embargo, el aumento de las importaciones de gas de Rusia es parte de la estrategia de Beijing.

Actualmente, la mayoría de las importaciones de gas chino se originan en Asia Central. Para reducir la dependencia de la región y presionar por precios más favorables, es necesaria la entrada en competencia de Rusia.

Ambas naciones tienen importantes intereses en fortalecer los lazos e intereses energéticos, ya que esto los conducirá a la interdependencia política y económica.

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