Juan C. Zevallos Roncagliolo, abogado especialista en Derecho Minero, Corporativo y Negociación.

Actualmente, existen distintas empresas involucradas en la exploración del espacio con fines comerciales, estas son: Planetary Resources y Asteroid Mining Corporation (ambas del Reino Unido), Aten Engineering, Space X y Transastra Corporation (todas ellas de los EE.UU.). Desde luego, el poner en el espacio una gran operación minera requerirá de un gran esfuerzo. El reto que hoy en día se plantea la humanidad, en el marco de la minería espacial, es crear tecnología apropiada y poder así revertir y/o mitigar cualquier riesgo para la salud de los seres humanos.

En lo que concierne al desarrollo normativo de la minería espacial, específicamente de la exploración espacial con fines científicos, el primer paso importante en el marco del derecho internacional del espacio ultraterrestre, fue la aprobación de la declaración de los principios jurídicos que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, adoptado en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1963. Regula el derecho de los estados para el acceso y el uso de los cuerpos celestiales, entre ellos, la luna. En aquella época, primaba los fines de investigación científica. No se tuvo en mente, al menos en el corto plazo, la explotación de los cuerpos celestiales. Ahora bien, en los años siguiente, en el derecho internacional del espacio ultraterrestre, se emitió otros instrumentos. Los tratados y principios de las Naciones Unidas sobre el espacio ultraterrestre de 1967, en sus distintas variantes, pueden considerarse la base jurídica general para su utilización con fines pacíficos y un verdadero marco para el desarrollo del derecho del espacio ultraterrestre. Cabe subrayar que todos los tratados relativos al espacio han sido ratificados por una gran cantidad de gobiernos. En el caso de los estados que no ratificaron las normas sobre derecho del espacio, estos se guían por sus principios y declaraciones. Dada la importancia que reviste el derecho del espacio, las Naciones Unidas han exhortado a todos los estados miembros que ratifiquen esos tratados, o se adhieran a ellos para unificar criterios y emitir normas de cooperación.

Es decir, en la actualidad se dispone de legislación internacional en materia de exploración espacial con fines de investigación; pero no se cuenta con normas y criterios que regulen la explotación de cuerpos celestes, salvo la aprobada por EE.UU. y Luxemburgo. Resulta lamentable con respecto a la legislación aeroespacial internacional, que si bien es cierto existen normas que regulan el derecho espacial entre estados con fines de exploración con propósitos científicos, estas disposiciones no vinculan legal y coactivamente a los estados. En buen cristiano, los tratados internacionales en esta materia aeroespacial constituyen sólo acuerdos de buena voluntad y consenso entre sus miembros. En estricto, este vacío y defecto normativo agrava el escenario actual de promoción de la actividad minera espacial, al no haber un control formal en el acceso al espacio, hecho que sí es relevante frente a las nuevas disposiciones comerciales consagrados por los países que ya cuentan con legislación minera aeroespacial y con las cuales se podrían producir dificultades en el futuro. Aunque, en la actualidad se contemplan sanciones comerciales y represalias diplomáticas para quienes infrinjan el derecho internacional espacial.

Normativa estadounidense
El congreso de EE.UU. emitió a fines del 2015 la denominada U.S Commercial Space Launch Competitiveness Act (H.R. 2262), que establece las condiciones para extraer los minerales contenidos en el espacio ultraterrestre. La iniciativa legislativa se centró en los objetos celestes del cinturón de asteroides de nuestro sistema solar. Incluye un título que permite la explotación comercial, y consecuente apropiación de asteroides y otros “recursos espaciales”, por parte de privados. Se deja muy claro que aquel que sea capaz de hacerse del control de los recursos de un asteroide poseen el derecho de “poseerlo, transportarlo, usarlo y venderlo”.

Hay que resaltar que Estados Unidos no se atribuye derecho de soberanía o posesión sobre los cuerpos celestes del espacio ultraterrestre, precisamente lo que prohíbe el vigente Tratado Internacional del Espacio Exterior. Decimos esto porque la norma permite clarificar de manera meridiana cuál es el escenario para la puesta en marcha del negocio minero espacial. En la actualidad, Planetary Resources, con accionistas pertenecientes a Silicon Valley, y asesorados por el cineasta y explorador James Cameron, comenzó a poner en operación ambiciosos proyectos para estudiar la estructura y composición de los asteroides para emprender operaciones en el futuro más cercano y obtener agua, combustible, minerales y tierras raras. Es innegable que los recursos minerales de nuestro planeta son limitados. Ciertos minerales usados para fabricar dispositivos tecnológicos para la industria ya están escaseando debido al ritmo de explotación comercial. Evidentemente, para impulsar la actividad minera aeroespacial los inversionistas requieren contar con la garantía de que legalmente estos podrán quedarse con los frutos de su labor .

Los planteamientos de Luxemburgo
Con la “Ley de Recursos Espaciales”, de febrero del 2016, el Ducado de Luxemburgo fue el primer país de Europa en legislar en materia minera espacial. Desde luego, tiene diferencias importantes con el de EE.UU. Por ejemplo, Luxemburgo no exige que las empresas tengan más de 50% de capital respaldado en el país. Su ley dio paso a un gran caudal de inversiones para el ducado.

Las condiciones
En la actualidad, no tenemos forma de lanzar una misión al espacio con medios eficientes y razonables. Solo uno podría costar más de US$/ 90,000,000,000. No obstante, estamos seguros de que la minería espacial es la industria del futuro. Naturalmente, esta apertura a la explotación de los recursos mineros contenidos en los cuerpos celestes abre paso a una discusión álgida sobre la titularidad de los recursos del espacio y si es viable asignar derechos sobre los cuerpos espaciales, aspectos que no son regulados hoy en día en el seno de las Naciones Unidas. Como se sabe, las normas actuales no contemplan disposiciones sobre explotación comercial del espacio ultraterrestre y mucho menos sobre propiedad privada de los cuerpos celestes. Estos aspectos descritos, representan un gran problema regulatorio en el actual marco legal espacial internacional. Sin embargo, y a pesar de lo descrito, somos de la opinión que el horizonte para la minería espacial es muy auspicioso, inmejorable y prometedor siempre y cuando se corrijan ciertas inconsistencias y vacíos normativos a futuro. Lo único cierto es que la legislación internacional aeroespacial, sólo contempla sanciones comerciales y represalias diplomáticas.

El reto, plenamente superable, es aprobar normas que regulen los usos comerciales y fijar estándares uniformes que cohesionen el régimen de titularidad de los recursos minerales del espacio ultraterrestre. Según los expertos en la materia, para el 2025 ya se podrá estar en condiciones de minar cuerpos espaciales. El objetivo central, es crear un entorno legislativo, político y económico adecuado para viabilizar la exploración, desarrollo y los usos comerciales de los recursos naturales del espacio.

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