Desafíos del upstream

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En un diálogo abierto y sincero, pero sobre todo con ánimo constructivo, ayer (junio 4) en el webinar organizado por la SNMPE se intercambiaron opiniones respecto a lo que se está haciendo, se va a hacer y se debería hacer, para lo que se ha denominado la «nueva normalidad». Efectivamente, es muy probable que ya nada vuelva a ser como antes.

Una exposición muy interesante sobre la realidad petrolera mundial, preocupante realidad sobre todo en relación a lo que demorará la recuperación de los precios.
Volver a los 60 dólares tan lentamente, pero volver al fin, es algo que puede ser bueno para unos y no tan bueno para otros. En países como el nuestro, en el que hay operaciones cuyo costo de producción supera los 50$ por barril, la expectativa no es la misma que en países en los que el costo no llega a 10$ el barril.

Una interesante reseña de lo que viene proponiendo PERUPETRO, desde medidas de emergencia como el aplazamiento del pago de las regalías para darle respiro financiero a los contratistas, hasta un nuevo Reglamento de Calificación de Empresas, pasando por el necesario y urgente nuevo Reglamento de Regalías.

Si el mundo ha sido golpeado por el coronavirus, el upstream en el Perú no ha sido la excepción. Expresar preocupación por los más de 10,000 puestos de trabajo perdidos denota una nueva forma de ver el «upstream», valorando desde el Estado antes que el aspecto crematístico de la renta petrolera, el impacto social de las actividades de hidrocarburos.

Esta vez todos estamos enfocados en el mismo objetivo: evitar el colapso del upstream en el Perú.

El enemigo principal es el efecto de la pandemia, que ha afectado el normal desarrollo de las operaciones petroleras, tanto por la exposición a riesgo de los trabajadores, como por los problemas de almacenamiento provocados por la contracción de la demanda, por la inoperatividad de infraestructura, por la restricción del transporte aereo, etc.

Pero el coronavirus no es el único enemigo. Seguimos (inexplicablemente) tolerando los embates de los detractores del petróleo. tanto de los sincera pero desinformados conservacionistas, como de los malintencionados que en realidad se oponen porque la actividad petrolera choca con sus subalternos intereses: narcotráfico, tala ilegal, pesca negra; y por supuesto, de los políticos que ven en el antiextractivismo un recurso populista de envidiables réditos electorales.

Por eso hemos sugerido que se promueva un debate con los representantes del antiextractivismo, un debate técnico, económico, legal y político, con los opinólogos que repiten consignas como «agua si, petróleo no» o «cebiche sí, petróleo no»; cuando la realidad debería ser suficiente para que comprendan que sin petróleo no se puede vivir.

Con poco conocimiento y mucha mala intención, los detractores de la industria petrolera opinan sobre reservas, sobre costos de producción, sobre ganancias extraordinarias, sobre falta de exploración en los campos de Talara, sobre exoneraciones tributarias (?) en el upstream, etc. y nadie les corrige la plana.

Claro que nuestra disposición para debatir sobre PETRÓLEO, no comprende discutir con quienes no son capaces de ponerle su firma, nombre y apellido a sus opiniones, porque no tienen el coraje mínimo para hacerlo. ¡Los esperamos!

Por Carlos Gonzales Ávila, gerente general de Enerconsult.