El Gas Natural (GN), utilizado como Gas Natural Vehicular (GNV) o como Gas Natural Licuefactado (GNL) tiene a nivel internacional una amplia y difundida utilización como sustituto del diésel y las gasolinas utilizados como fuente de energía para la operación de vehículos de carga pesada y trasporte masivo de pasajeros, tanto en áreas metropolitanas como para viajes interprovinciales. El GNL es gas natural que ha sido sometido a un proceso de enfriamiento a la presión atmosférica para convertirse en líquido, lo que permite reducir su volumen para su posterior almacenamiento, transporte y/o comercialización. El GN tiene bajos niveles de contaminación comparado con el diésel o las gasolinas. Debido a la inmovilización obligatoria de la población a nivel mundial y en el Perú debido a la pandemia que hoy azota el mundo, hemos podido apreciar una mejora en el medio ambiente debido a la disminución del transporte de carga y pasajeros gran consumidor de combustibles contaminantes como el Diesel.

El 45% del consumo de energía en el Perú corresponde al sector Transportes y el 74% del Petróleo consumido en el año 2017 fue importado, vulnerando así la seguridad energética del país por la alta dependencia de fuentes externas para el suministro de combustibles para el desarrollo del país. El Perú cuenta con importantes reservas de GN, según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) hay 10.604 TCF de reservas probadas y de 14.123 TCF de reservas probadas, probables y posibles al 2018, existencias que luego de 16 años de explotación del GN de Camisea permiten contar con 25 años adicionales de un combustible con el menor índice de nocividad, de origen nacional y a precios muy por debajo del precio internacional.

De acuerdo a los registros del MTC el N° de vehículos de pasajeros y carga con domicilio fiscal registrado en Lima Metropolitana en el ámbito urbano y nacional a noviembre de 2018 es 119,426, 20% de los cuáles corresponde a vehículos de transporte de pasajeros urbano y nacional y 80% a vehículos de carga. Únicamente 4,000 vehículos (3.3 %) de este total utilizan GNV, de los cuales alrededor de 3,200 son de transporte urbano.

Por lo expuesto podemos afirmar que hay un gran potencial para cambiar la matriz energética de estos vehículos a GN, sin embargo se requiere intervención de los entes normativos tanto del sector transportes como del sector energía que establezcan incentivos que permitan masificar el uso del GN en el transporte de pasajeros y de mercancías. Básicamente se requiera la creación de fondos de garantía que impacten en la reducción de tasas de interés financiero, programas para incentivar la importación de motores y tanques de combustible, vehículos nuevos dedicados a gas. (GNC/GNL/Híbridos a gas), así como para la implementación de patios y talleres y los surtidores de carga rápida de gas natural. La oportunidad para las acciones propuestas se da con el Fondo de Inclusión Social Energético FISE, que hoy bajo administración del Minem se propone masificar el uso de GN, con dichos recursos se puede apoyar el cambio de matriz energética hacia el GNV y GNL. Se propone crear un fondo revolvente que otorgue préstamos a las empresas que podrán ser repagados. Paralelamente se deben aprobar exigencias técnicas y de seguridad para el uso vehicular del GLP de forma similar a las existentes en el GNV. Se debe promover el ingreso de nuevas unidades al transporte público metropolitano otorgando un puntaje adicional a las empresas que propongan vehículos a GNV.

Promover normas para la utilización masiva del GNL en el transporte a larga distancia, es una tarea pendiente del MINEM.

La Municipalidad de Lima podría exonerar del cumplimiento de las restricciones de circulación vehicular (pico y placa) a los vehículos que usen GNV ó GNL.

Las flotas de vehículos adquiridos para uso oficial de las entidades públicas deberán utilizar este tipo de combustible.

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[1] MINEM (2018). Balance Nacional de Energía 2016.