Hace unos meses, los científicos del Naval Research Lab de EEUU, se reunieron en el Canal de Ensayos Hidrodinámicos David Taylor, perteneciente a la Marina estadounidense. Allí realizaron una demostración de un sistema que permitiría transmitir con facilidad energía solar obtenida fuera de la Tierra a cualquier punto del planeta.

El dispositivo consistía en un sistema de láseres infrarrojos que apuntaban hacia unas células fotovoltaicas instaladas en el otro extremo del canal. Estas células fotovoltaicas a su vez estaban conectadas a una cafetera.

Al activar los láseres infrarrojos se transmitieron 400W hacia los paneles solares, cantidad de energía suficiente para alimentar varios electrodomésticos pequeños. Consecuentemente, la cafetera conectada a las células fotovoltaicas entró en funcionamiento.

El experimento demostró que es posible transmitir electricidad a grandes distancias sin necesidad de cables, únicamente mediante señales inalámbricas. Esto permitiría desarrollar dispositivos cuya función sea recolectar energía solar fuera de la Tierra, convertirla en microondas o láseres, y enviarla a cualquier lugar que necesite suministrarse de electricidad.

Además, uno de los puntos que convierten el proyecto en algo tan atractivo, es que ese envío de electricidad no produce ningún desplazamiento de masa ni efecto visual alguno, y produciría energía de modo constante sin limitaciones como el clima o las horas sin luz solar.

En octubre, el U.S. Air Force Research Laboratory anunció que destinarán 100 millones de dólares para construir un satélite dedicado a la obtención de energía solar. Estados Unidos se ha convertido así en otro de los países que buscan aprovechar la energía solar al máximo poniendo la mirada en el espacio.

Wired