Las mujeres pueden jugar un gran papel en el mercado global

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Geraldine Izaguirre, Manager en EY, nos da el dato clave: Si las mujeres desempeñaran el mismo papel que los hombres en los mercados laborales, se agregarían US$ 28 mil millones al PIB mundial anual para 2025.

Su estancia en la Universidad de Estocolmo, gracias a una beca del Gobierno Sueco, le permitió una formación diferente a la tradicional. Ahí elegía bibliografía, construía conceptos y elaboraba hipótesis a discutir en base a casos en un MOOT Court, con especialistas no vinculados al derecho que nutrían la discusión. “Ese tipo de formación versátil iba a permitirme diferenciarme y romper con el esquema tradicional de abogado, muy apegado a la literalidad de las normas”, precisa y añade que “uno de los mejores aportes que los operadores jurídicos podemos hacer al país es cuestionar y reinventar las instituciones legales para que verdaderamente respondan a atender las necesidades de la sociedad, y perder el miedo a ser disruptivos en un contexto que a veces es reacio al cambio”.

EL TECHO DE CRISTAL

Respecto a los prejuicios que existen contra a mujer, la abogada Izaguirre piensa que estamos en una etapa de transición en el ámbito profesional peruano para romper el “techo de cristal”, las barreras que impiden a las mujeres alcanzar puestos de liderazgo. Pero, los cambios son lentos.

La encuesta Global Gender Gap Index, publicada a fines del 2018, indicó que, en la categoría de equidad de género y participación económica, de un total de 144 países, el Perú pasó del puesto 86 (2016), al 98 (2017), para terminar en el 94 (2018). “Esto ha despertado la preocupación en muchas empresas locales por elaborar estrategias más aterrizadas para romper la barrera de género y aumentar el número de mujeres en cargos directivos, pero todavía hay mucho camino por recorrer”, explica.

En un estudio publicado por WomenCEO Peru, se ha revelado que apenas el 9.2% de puestos directivos es ocupado por mujeres; y que el 41% de las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima cuenta con al menos una mujer en su directorio. “En contraste, la tendencia mundial es que la participación de las mujeres en puestos directivos sea de más del 20%, y que se requiere de tres o más mujeres en directorios de grandes compañías para empezar a ver los resultados de su participación”, resalta Izaguirre.

EL SECTOR PÚBLICO

SERVIR reveló que durante los últimos nueve años las mujeres solo han tenido una participación relevante en los sectores de educación y salud, y solo 3 de 10 funcionarios de cargos directivos son mujeres, pese a que el 73% de las trabajadoras del sector público cuentan con un grado de instrucción mayor al de los hombres. Frente a ello, EY Peru ha suscrito iniciativas globales como Women Fast Forward para empoderar a las mujeres dentro de sus propios muros. “Asimismo, algunos miembros de EY pertenecemos a la Sociedad de Ingenieros Petroleros (SPE) que impulsa la presencia de la mujer a través del capítulo Women In Energy (WIN), que se encarga de exponer los logros y desafíos que enfrentan las mujeres para ser exitosas en un negocio tradicionalmente dominado por hombres”, resalta.

MIRADA ALTERNATIVA

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha desarrollado investigaciones que demuestran la importancia de que las mujeres tengan cargos de dirección. “Ejercemos el liderazgo de un modo distinto, lo cual tiene un impacto directo en la rentabilidad corporativa pudiendo aumentar hasta en un 20%”, afirma la ejecutiva.

Luego, cita estudios de McKinsey Global Institute. Si las mujeres desempeñaran el mismo papel que los hombres en los mercados laborales, se podrían agregar US$ 28 mil millones al PIB mundial anual para 2025. “Este es un dato que pone en evidencia el papel que jugamos en el mercado global”, apunta. El incremento en términos de ganancias y PBI tiene su origen en el input diferenciado que generan las mujeres dentro de sus organizaciones. Ellas apelan al pensamiento técnico y, también al creativo y reputacional.

“Usualmente las mujeres tenemos una menor aversión a romper esquemas tradicionales, y en su lugar preferimos transitar hacia un pensamiento más disruptivo, lo cual proyecta en los jóvenes profesionales mayor empatía y permite atracción y retención de talento, sin mencionar el impacto positivo en indicadores de clima laboral y el fortalecimiento de la dinámica de equipos”.

LOS PENDIENTES EN ENERGÍA

La ejecutiva de EY apunta que, en materia energética, el país es muy atractivo para los inversionistas. Sin embargo, materializar proyectos de inversión ejecutables requiere una reingeniería en las políticas públicas. “Lo cual incluye – entre otros aspectos- tener reglas de juego claras entendidas como smart regulation orientada en diversos ámbitos como el fiscal, ambiental, propiamente energético, contractual, entre otros, que generen un balance entre los intereses estatales, del inversionista y la comunidad”, explica.

La ejecutiva de EY recuerda que sigue pendiente un Plan Nacional de Energía, de largo plazo, que genere compromisos transversales en todos los sectores estatales y niveles de gobierno, así como entre los stakeholders. “Similar a lo que existe en países vecinos, como Chile con su Hoja de Ruta Energética al 2050 donde queda claro cuáles son las metas del país para la transformación de su matriz energética y el rol que tienen los actores públicos y privados para que ello suceda”, precisa.

FACTOR CLAVE

La abogada considera que la reingeniería en materia fiscal es clave para generar nuevas oportunidades de inversión, sobre en las energías renovables no convencionales.

Advierte que, hasta que esta reingeniería fiscal ocurra, el sector energético debe hacer frente a los retos de la última reforma fiscal relativos a reglas de subcapitalización, configuración de establecimientos permanentes, concepto de devengado introducido en la Ley del Impuesto a la Renta, aplicación de la Norma XVI (anti-elusiva), y declaratoria de beneficiario final.