Reportaje: Importancia económica del Smart

Uno de los problemas de fondo del sistema eléctrico nacional es la capacidad de distribución y las limitaciones de infraestructura en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).

Nuestro sistema tiene más de 1.850 kilómetros de líneas de 500 kW, 10.800 de líneas de 220 kW y cerca de mil de 138 kW, con 287 subestaciones. En el sistema participan 54 generadoras, 16 transmisoras y 23 distribuidoras. Se producen 50 miles de GWh para atender una máxima demanda real de aproximadamente 6,76 GW.

Si bien son cifras importantes, nuestra infraestructura eléctrica es insuficiente para atender debidamente la demanda urbana y rural. Además, si los proyectos mineros e industriales llegan a realizarse, tendríamos una demanda cercana a los 12.500 MW. Para ser competitivos es urgente ampliar la infraestructura.

EFICIENCIA INTELIGENTE

El ingeniero Max Schwarz, docente en la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas Universidad de Lima, no duda que una red eléctrica inteligente en nuestro sistema permitirá una distribución energética más eficiente, con una mejor asignación de la energía. Además, “elimina los sobresaltos y picos en la distribución para sincronizar los consumos con el abastecimiento energético haciendo un flujo predictivo de alta flexibilidad”, explica. Esto permite una facturación dinámica que actúa en línea continua de manera sostenida, integrada y regular con el cliente. Schwarz enfatiza que la información y su manejo es clave para una mayor rentabilidad, menor entropía y una reducción significativa de los costos para el cliente y para todos los miembros del sistema.

Además del aumento de la demanda por parte de la industria, existen otros factores que hacen aún más urgente la mejora de las infraestructuras de la red eléctrica. En primer lugar, el inevitable envejecimiento de los sistemas e infraestructuras eléctricas el aumento de la presencia de fuentes de energía renovables, la integración del vehículo eléctrico en la red y la necesidad de mejorar la seguridad del suministro eléctrico y la eficiencia del sistema, entre otros.

LOS EJEMPLOS

Algunos de los principales desarrollos relacionados con las tecnologías de red inteligentes se sitúan en Australia, Canadá, Europa, Brasil, Estados Unidos, China, Japón y Corea del Sur.

Estas regiones tienen en común una serie de objetivos políticos a nivel nacional, basados en la seguridad del suministro eléctrico y el crecimiento económico mediante tecnologías bajas en carbono, para lo cual las redes inteligentes son fundamentales.

Por supuesto, cada uno de estos países tiene necesidades diferentes. En Estados Unidos se busca una mayor variedad de fuentes de generación, incluyendo generación distribuida, y al mismo tiempo que se introduzca el almacenamiento de energía y se cambie el uso de la red por parte de los consumidores. Entre sus avances más destacados está el desarrollo de AMI y tecnologías basadas en el consumidor, la integración de sensores y tecnologías de comunicación, así como el control en la red, seguridad cibernética e interoperabilidad entre dispositivos y sistemas.

En tanto, en Europa se centrado en alcanzar la eficiencia energética, reducción de emisiones e Integración de energías renovables y la implementación de contadores inteligentes.

LAS PÉRDIDAS

Las pérdidas de electricidad en los sistemas de transmisión y distribución son uno de los principales desafíos del sector eléctrico en América Latina y el Caribe. A pesar de los esfuerzos realizados, y los que están en marcha, sus niveles siguen siendo elevados. En 2016, por ejemplo, las pérdidas eléctricas en la región fueron más de 240 Tera-watts-hora (TWh), prácticamente tres veces el consumo de energía eléctrica en Centroamérica ese año.

En términos relativos, nuestra región pierde alrededor del 17% de la energía generada, casi el triple de la tasa observada en los países de altos ingresos de la OCDE. Además, esta es una situación generalizada, 21 de los 26 países de América Latina presentaron niveles de pérdidas superiores al 10% entre 2015 y 2016.

Raúl Jiménez, investigados en la División de Energía del BID, explica que hasta cierto punto las pérdidas eléctricas son inevitables para cualquier sistema eléctrico, pero los niveles que presenta la región son alarmantes, y constituyen una de las principales ineficiencias del sector eléctrico. “Las perdidas eléctricas se traducen directamente en una reducción de ingresos que afectan no solo a la sostenibilidad financiera de las empresas (en particular la distribución de energía), sino que incluso pueden afectar el déficit fiscal de algunos países”, indica.

A nivel regional, esta situación representa un costo anual del 0,3% del PIB, comparable a la inversión en programas sociales como el Bolsa Familia en Brasil o el programa “Prospera” en México. Por otro lado, y dependiendo del modelo tarifario, las perdidas eléctricas son una penalización a los usuarios que pagan sus cuentas de electricidad, o a los contribuyentes que financian con sus impuestos las diferencias entre lo generado y lo recaudado.

SMART METERING

Los contadores inteligentes (smart meters) son una nueva clase de medidor de energía. Esta “nueva generación” de medidores es el reemplazo de los medidores existentes (denominado medidores “mudos o pasivos”), que permiten enviar lecturas de los consumos a su proveedor de energía en forma automática.

Los contadores inteligentes pueden venir con pantallas en el hogar, lo que le da información en tiempo real sobre su consumo de energía y lo que le está costando esa energía. Hay contadores inteligentes de gas, de agua y de electricidad.

Un medidor inteligente funciona comunicándose directamente con su proveedor de energía, por lo que la empresa tendrá siempre una lectura precisa de medición sin necesidad de ir al sitio para obtener el estado de consumo. Los contadores inteligentes pueden trabajar en una variedad de maneras diferentes, incluyendo el uso de la tecnología de tipo de telefonía móvil inalámbrica para enviar datos.