Entrevista: Hay que poner los cimientos del futuro mercado

Desde la Sociedad Peruana de Energías Renovables (SPR), presidido por Brendan Oviedo, se ofrece claridad en medio de las disputas del mercado eléctrico: El objetivo final de la política energética es beneficiar al ciudadano. Y añade que las decisiones que se tomen hoy afectarán las inversiones en un futuro donde las energías renovables serán vitales.

Usted ha afirmado que se necesita un plan energético de largo plazo, dado que las normas solo son soluciones a problemas inmediatos. ¿Es este el principal objetivo de la SPR?

Bueno, es uno de los objetivos. Si vamos a visualizar un mercado de mediano y largo plazo, es indispensable tener un plan. Nunca hemos tenido uno orgánico, que tenga bien definido cuál es la matriz energética, desde el punto de vista de qué se quiere para el Perú a mediano y largo plazo y cómo se lograría. Ha habido esfuerzos para solucionar problemas en el mercado o se ha tratado de estructurar esquemas de incentivos para favorecer a una u otra tecnología. Un ejemplo de éxito es el de la promoción de la generación de energía con gas de Camisea, que en el 2006 era inexistente y en el 2018 participó en la matriz de generación con el 37% del total de la electricidad producida en el sistema. Es, además, el perfecto ejemplo de que cuando existe la voluntad política se pueden implementar las normas necesarias. Obviamente, el objetivo era diversificar las fuentes de generación eléctrica.

Ahora, con el paso de los años, ha surgido la necesidad de replantearse varios objetivos y priorizar el desarrollo sostenible, mitigar y adaptarse al cambio climático, para lo cual también importa la necesidad de replantear el análisis de cómo diversificar la matriz de generación, máxime si han surgido tecnologías limpias, de recursos inagotables y con condiciones técnicas para participar en mercados.  

La promoción de las energías renovables también fue una decisión política. En el 2008 se aprueba el decreto legislativo 1002, se conducen subastas y consecuentemente han entrado en operación varios proyectos eólicos, solares e hidroeléctricos de hasta 20 MW. Es decir, existen experiencias en la promoción de tecnologías, y cómo estas podrían interactuar en la matriz.

Lo que no ha habido es una planificación orgánica de crecimiento basado en el desarrollo paralelo de las distintas tecnologías para lograr una efectiva diversificación de la matriz.

El principio básico de la política energética es alcanzar la seguridad en el suministro. Para lograrlo, hay que diversificar el riesgo mezclando distintos tipos de tecnología en la matriz, con la intención de conseguir la independencia energética. Actualmente, tenemos una matriz un poco más diversificada, con dos claras fuentes de suministro: la térmica y la hidroeléctrica, por lo que seguimos expuestos.

Entonces, acá surge, con todos los desarrollos tecnológicos y las eficiencias identificadas en los últimos años en el uso de las renovables, una ventana para que ellas ingresen a la matriz.

Hemos tenido en este gobierno cinco ministros en la cartera de Energía y Minas. En tales circunstancias, ¿cómo podría llevarse a cabo esta planificación energética?

Lo que sugeriríamos, primero, dada la importancia del sector para el país, es que haya una división de ministerios y se cree uno que pueda avocarse exclusivamente al sector energético. El sector minero requiere capacidades y toma de decisiones distintas que el energético.

Lo esencial para una planificación es la voluntad política; sin embargo, los constantes cambios de ministros evidentemente afectan la posibilidad de iniciar un proceso para aprobar un plan energético de mediano y largo plazo. Los profesionales de la Dirección General de Eficiencia Energética, bajo el auspicio del CEPLAN y la cooperación canadiense han realizado un buen trabajo para identificar los sistemas y softwares para realizar el modelamiento y las proyecciones necesarias que formarán parte del proceso del planeamiento energético, sin embargo, dependerá de la decisión política para definir qué mercado se quiere en el futuro.

Las inversiones de acá a diez años dependerán de lo que hagamos hoy. Hay diversos factores a considerar, pero la decisión es definitivamente política.

LA REFORMA

El sector enfrenta graves problemas. Más de un especialista pide una reforma integral…

No sé si integral… Pero, estoy totalmente de acuerdo que se requieren cambios regulatorios. Si sabes a dónde quieres ir, sustentado en un plan energético, se puede identificar qué es lo que tienes que hacer, el camino a tomar para llegar al objetivo trazado, lo que va a implicar cambios que se traducirían en una reforma de la regulación existente o en la aprobación de nueva.

La reforma tiene que venir motivada por un objetivo claro de hacia dónde queremos ir. Si para el 2030 queremos 35% de renovables, hay implementar cambios regulatorios, de estructura, promocionar la inversión en a, b y c en caso aún no sean competitivas, garantizar las condiciones de mercado para las tecnologías que sí sean competitivas.

Cuánto trabajo y crecimiento generará ello, cómo impactará en el PBI. Es un paquete. Cuando se dice que necesitamos reformar, sí, de acuerdo, pero un momento: no es reformar por reformar, la reforma es la consecuencia de la implementación de un plan para el logro de un objetivo.

Nuestra estructura regulatoria no detecta las señales del mercado para invertir. Dificultan el desarrollo.

Creemos que lo que debe primar en los mercados competitivos es la igualdad en las condiciones de competencia. En 1992 el mercado se liberaliza y se desintegra el mercado de electricidad. Se introduce la competencia en la generación para atraer inversión. Si no puedes competir en igualdad de condiciones no se garantizan los principios básicos de un mercado competitivo.

Desde 1992 a la fecha se ha perdido la esencia de la intervención regulatoria. Esta no sirve para impedir que los precios suban, sino para eliminar cualquier distorsión del mercado que pudiese generar una situación anticompetitiva. Es la única justificación para que se intervenga el mercado. Pero, ha habido intervenciones que no han buscado eliminar distorsiones de mercado, sino suplir la carencia de un plan. Hemos estado nadando a ciegas en el mar abierto. A consecuencia de las distorsiones atribuibles a la intervención regulatoria, sentimos algo y nos protegemos. Si sentimos que nos faltan hidroeléctricas, sacamos una licitación con contratos de largo plazo y les pagamos lo que necesitan; si queremos renovables, sacamos la ley y la licitación y damos un precio sobre el mercado. Es un crecimiento desorganizado. Eso no puede volver a pasar. Tenemos que empezar a establecer los cimientos de lo que va a ser el futuro del mercado.

A la fecha, en la generación no hay igualdad de condiciones. Las tecnologías eólica y solar ya no requieren subsidios, son eficientes y baratas. ¿Por qué no le damos las mismas condiciones? Específicamente, la barrera es el reconocimiento de la potencia firme a las eólicas y solares. Si en la actual estructura, no se le pueden garantizar igualdad de condiciones, entonces hay que cambiarla. El mundo ya cambió y seguirá cambiando y nosotros lo seguimos admirando al pasar en nuestro ya no muy cómodo banco de oro.

Pero, no solo son ellas. Hay varias tecnologías renovables a considerar. Por ejemplo, la geotermia. Pagamos más de US$ 220 el MW/hora para la tecnología solar en la primera subasta, con un factor de planta del 25%. Porque no promocionar a la generación geotérmica, la cual tiene un factor de planta del 90%, precios estimados de US$ 85 el MW/hora y con una cadena de valor que impactaría positivamente a la ciudadanía, no solo al contar con electricidad sostenible y limpia si no también con calefacción, agricultura en invernaderos, procesos productivos, etc. Creo que es una extraordinaria alternativa.

Afirmó que las renovables necesitan mecanismos del mercado con planificación del Estado. ¿Cuáles serían estos mecanismos?

Eso está asociado a la posición de competencia. La potencia firme para las eólicas y las solares sería un mecanismo. Otro sería implementar licitaciones de solo energía. Hay varios esquemas. Pero, esto se tiene que analizar dentro de un plan integral, y nos estamos quedando atrás. Hemos estado andando, sin planificación, pensando en el día a día y no en el largo plazo. Existe una extraordinaria oportunidad: no estamos en una situación de racionamiento y tenemos cierto grado de holgura para sentarnos y planificar.  

En toda planificación y cambio habrá opositores y gente a favor. Pero, el Estado tiene que intervenir y dirimir estas diferencias. Para ello se tiene que sentar con todos los actores del mercado, y explicar, con total transparencia, cuáles son las prioridades y objetivos del Estado, qué es lo que se va a hacer, cómo se hará y cuáles son las oportunidades de inversión: el cambio de estructura de contratación, eliminar la negociación de potencia y solo transar energía, crear mercados de potencia, hacer licitaciones con bloques horarios.

Ha habido dos propuestas sobre la potencia firme. La del Osinergmin que no reconoce potencia a plantas eólicas y solares que no se encuentren en hora punta (18:00 – 23:00 horas), es decir, no se reconocería potencia a las centrales solares por que el sol no sale de noche, pese a su aporte durante las demás horas del día. Y la del Ministerio de Energía y Minas que reconoce potencia considerando promedios de disponibilidad.

No obstante, a la fecha no tenemos una visión clara sobre cuál será la opción del Estado para el reconocimiento de potencia, lo cual evidentemente crea incertidumbre en el desarrollo de proyectos renovables.

En el sur hay un excelente recurso solar, pero no nos beneficiamos de ello, y transportamos cientos de megavatios para satisfacer la demanda. Desde un punto de eficiencia, si las solares pueden operan con seguridad por 6 horas al día, ¿por qué no reconocerles esa contribución? Si decides promocionar una tecnología para cumplir una meta a futuro, lo haces y generas un cambio en la estructura normativa.

Si quieres incentivar RER vas a tener que reconocerles potencia para que puedan contratar o cambiar la estructura remunerativa para todos.

Luis Espinoza indica que el problema del pago de potencia firme a las RER es solo la punta del iceberg del problema mayor de los costos fijos del gas que no pueden ser asumidos por las generadoras.

Definitivamente hay un problema de potencia firme y la capacidad contratada de gas. El take or pay los obliga a tener que despachar sí o sí, lo cual genera un círculo vicioso. La situación actual del mercado se debe a una mala planificación, y esa es responsabilidad del Estado. Esto no lo solucionarán los renovables o los térmicos o los hidroeléctricos. Hasta que el Estado no inicie un proceso, no vamos a tener un mercado competitivo que traslade las eficiencias de usos de todas las tecnologías de manera sostenible. Es un principio básico: tenemos que desarrollarnos de manera sostenible.

Las medidas técnicas para superar la actual situación son conocidas. Pero, ¿quién asumirá los costos? ¿Quiénes perderán y ganarán en este ordenamiento?

El que tiene que ganar, y esto no es negociable, es el ciudadano peruano. En función a él se tiene que armar cualquier iniciativa.

Ha indicado que es el momento de poner los cimientos para el futuro del mercado. ¿Ese sería el objetivo de su gestión al frente de la SPR?

Por supuesto. Tenemos ya más de 25 asociados. Vamos a crecer orgánicamente el doble este año y llegar a más de los 50 asociados. En este momento ya estamos en conversaciones con ACERA para suscribir un convenio de colaboración, de la cual estamos aprendiendo mucho.

La coyuntura no es fácil, pero creemos que las energías renovables ya están aquí para quedarse. La Sociedad Peruana de Energías Renovables es y será una plataforma no solo para operadores sino para todos aquellos que estén vinculados con la promoción de las energías renovables, desde entidades financieras hasta la academia e investigación. Tenemos como miembros a universidades y bancos de desarrollo. Hay una diversidad de actores que creen en el futuro de un Perú donde las renovables serán una gran contribución a la generación de energía y al desarrollo del país.