El 2019: ¿el año de la frustración en electricidad?

Por: Juan Miguel Cayo, gerente general de Fenix.

La sequía de inversiones en nueva Generación es clamorosa.

A inicios del presente año, en una entrevista con un medio especializado señalé que tenía la esperanza de que este 2019 fuera el año en el que el Ministerio de Energía y Minas (Minem) tomaría acción respecto de tres temas fundamentales para el sector eléctrico nacional: (i) el marco regulatorio para el desarrollo de energías renovables (RER); (ii) el Gasoducto Sur Peruano (GSP); y (iii) la declaración del precio del gas para generación eléctrica. Ha pasado medio año y las señales de la autoridad en estos tres temas son poco halagüeñas.

• Marco de las RER. Si bien se anunció –hace ya tres años– que no habría nuevas licitaciones bajo el régimen de subsidios vigente, aún no existe una definición clara acerca de cuál será el marco bajo el cual las RER se incorporarán al sistema. Unas semanas atrás, el Minem prepublicó un proyecto de la nueva regulación RER y, a los pocos días, el Osinergmin prepublicó uno distinto. Pero el tema se volvió surrealista cuando el ministro mostró su respaldo a la versión del Osinergmin. Resulta evidente la falta de coordinación entre ambas entidades.

• El futuro del GSP. No solo se viene postergando sucesivamente la definición de cómo y cuándo se construirá el GSP, sino que ahora aparece la oferta del gas boliviano y un eventual gasoducto alternativo desde Tarija hasta Ilo, que no se sabe si sustituye o no al GSP o si es puro espejismo (como señalan los expertos). Lo único claro es que el tema se está enredando cada vez más, ante la mirada perpleja de los agentes que no vislumbramos cómo proyectar el futuro desarrollo del gas en el país y su impacto sobre el parque de generación.

• Declaración del precio del gas para la generación eléctrica. Ante la presión mediática y la del Congreso, el Minem optó por crear una comisión para proponer una solución dentro de los próximos 24 meses. Recordemos que hace menos de dos años, el Minem también creó una comisión similar sin mayores resultados. Resulta inevitable recordar a Napoleón: “Si no quieres resolver un problema, crea una comisión”. La distorsión producida por la declaración de precios del gas fue diagnosticada hace mucho tiempo –incluso por el Minem– y su solución no requiere de una ley. El Minem cuenta con las herramientas para modificar este marco regulatorio anacrónico y discriminatorio. Anacrónico porque fue creado para un sistema preCamisea y discriminatorio porque la generación a gas es la única tecnología que puede declarar costos que no son reales, ¡y lo hace amparada por el marco legal!

El Minem puede resolver esta distorsión con un decreto supremo que restituya un principio consagrado en la Ley de Concesiones Eléctricas: que el costo variable combustible incurrido por parte de las generadoras térmicas para producir electricidad debe ser sustentado y auditado. Y cuando digo costo variable combustible me refiero a todos los componentes variables de la cadena de gas (molécula, transporte y distribución), incluyendo las cláusulas de flexibilidad existente en algunos contratos de suministro, en particular, los volúmenes llamados “carry forward” que constituyen un costo de gas 100% variable.

El gas de Camisea –utilizado por la gran mayoría de los generadores térmicos– tiene un precio que es público y regulado. No hay necesidad de que sea un precio declarado. Lo que debe resultar claro es que mantener el statu quo es inadmisible. Urge una modificación del marco regulatorio que garantice que: (i) el precio mayorista de la electricidad no pueda ser manipulado, (ii) los usuarios regulados reduzcan el sobrecosto por Prima RER que vienen pagando en sus recibos, (iii) los usuarios libres paguen un precio justo y competitivo, (iv) que se mejore la sostenibilidad del sistema eléctrico del país y (v) el sistema de precios recupere transparencia.

Quiero ser optimista. El Minem podría dar un golpe de timón y empezar a disipar estas fuentes de incertidumbre en lo que resta del 2019. Ojalá así sea. En caso contrario, seguiremos sin contar con las señales de precios que son indispensables para sustentar los cientos de millones de dólares de inversiones en nueva generación, tanto convencional como RER, que están esperando que el Minem defina un rumbo en torno a estos temas fundamentales.

La sequía de inversiones en nueva generación es clamorosa. Cuando se agote la actual sobreoferta de generación eficiente, el movimiento alcista de los precios de la electricidad será abrupto y pronunciado. Y ello terminará afectando negativamente a todos los usuarios eléctricos del país, incluyendo por cierto a aquellos que defienden el statu quo.

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