Incompetencia: Origen de los problemas en el Oleoducto Norperuano

Por César Gutiérrez

Por enésima vez la operación del Oleoducto Norperuano (ONP) está en problemas, esta vez por una falla a la altura del Km 193 del trazo del ramal norte (RN), tramo que va desde la localidad de Andoas  hasta la de Félix Flores, ambas en la provincia de Datem del Marañón, en la región Loreto.

Han transcurrido 69 días desde que se paralizó la operación sin que se haya solución, dado que el personal técnico, contratado por el propietario de la infraestructura, Petroperú, no puede ingresar por la existencia de un conflicto social entre la empresa y las comunidades de la zona.

Desde el año 2011 a la fecha, la estadística de las fallas, entre propias del ducto y las ocasionadas por terceros, muestran cifras impresionantes: 3 en el RN; 10 en el tramo I (desde San José de Saramuro, distrito Urarinas, provincia Loreto hasta Félix Flores) y 16 en el tramo II (Félix Flores hasta la localidad, distrito y provincia de Sechura, en la región Piura). En total, 29 fallas en 8 años.

Este gobierno heredó 27 fallas anteriores y en la primera delegación de facultades, promulgó en diciembre del 2016,  el Decreto Legislativo 1292, que permite a Petroperu modalidades asociativas con empresas privadas (artículos 3c y 3d). Han transcurrido más de dos años y no se ha arribado a ninguna solución, no se ve vocación alguna desde la administración de la empresa para trabajar con privados.

La empresa tiene serias limitaciones para hacer inversiones, los resultados de la operación del ONP son nada auspiciosos, la utilidad operativa en sus mejores años no ha excedido los 12 millones de dólares anuales (MMUS$) y teniendo en cuenta que la rentabilidad sobre el equity de la petrolera no es mayor al 7%; en un horizonte de 20 años, no podrá sostener una inversión mayor a 127 MMUS$, cifra insuficiente para todo lo que hay que hacer.

Se requiere: inversión en reparación, modernización y seguridad; cristalización de soluciones comerciales con otros lotes productores, adicionales a los tradicionales y programas de responsabilidad social, para reamistarse con las comunidades, que lleva 8 años de conflictos. Estas tareas se podrán   hacer con recursos y con una visión empresarial moderna, que solo una empresa privada puede proporcionar.

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César Gutiérrez es director en Utilities Perú y consultor en proyectos de infraestructura.