Las baterías en estado sólido llegarán a los coches eléctricos dentro de 10 años

Tom Gebhardt, director ejecutivo de Panasonic, cree que el camino que han de recorrer las baterías en estado sólido desde el laboratorio hasta su fabricación e implementación en los coches eléctricos tardará en recorrerse todavía 10 años.

Científicos y fabricantes parecen estar de acuerdo en que una de las evoluciones tecnológicas más importantes de la industria del vehículo eléctrico será la llegada de las baterías en estado sólido. Mientras algunos fabricantes de automóviles anuncian que podrían implementarlas en los próximos años, Panasonic, copropietario de la Gigafactoría de Tesla en Nevada, cree que su llegada masiva a los coches eléctricos se demorará todavía 10 años.

Así lo ha declarado en una entrevista a Business Insider Tom Gebhardt, director ejecutivo de Panasonic en América del Norte, que no duda de las ventajas de esta nueva tecnología pero sí de su rápida implementación por parte de los fabricantes. Las baterías de iones de litio actuales están formadas por dos electrodos, ánodo y cátodo, y un electrolito intermedio por el que viajan los iones de litio. La nueva tecnología lo sustituye por un polímero cerámico en estado sólido que evita los problemas de incendios en caso de sobrecalentamiento, al eliminar el material inflamable. Esto permite reducir los sistemas de seguridad, lo que disminuye el coste de las baterías. Además extiende los ciclos de carga y descarga, aumentando su vida útil, acelera la recarga y mejora la capacidad energética.

Varias investigaciones avalan el funcionamiento de la tecnología de las baterías con electrolito sólido en entornos de laboratorio. Incluso John Goodenough, inventor de las actuales baterías de litio, ha publicado los progresos de sus investigaciones en la Universidad de Texas. A mediados de este año los fabricantes de automóviles japoneses crearon una gran alianza para acelerar su desarrollo. Hace unos días Alemania ha aprobado una inversión de 1.000 millones de euros para proyectos de I+D basados en esta tecnología.

Sin embargo, Gebhardt no duda de su viabilidad, pero sí de los tiempos que han de pasar para recorrer el camino entre el laboratorio y su implementación real y funcional en un coche eléctrico. Disponer de una batería en estado sólido en funcionamiento en condiciones de laboratorio no hace que sea asequible y fácil de traspasar a la industria, donde se precisa un gran volumen de producción para asumir la demanda que se prevé. Según Gebhardt, “los científicos e ingenieros todavía necesitan diez años para desarrollar la tecnología y convertirla en un producto que se pueda fabricar a gran escala con la calidad y los plazos que requiere la industria”.

Los fabricantes de automóviles tardan de media, aproximadamente, cinco años en desarrollar un modelo que pueda utilizar una nueva tecnología de propulsión. Puede llevar menos tiempo adaptar un modelo ya existente a una nueva química de batería, pero aun así “eso no sucederá de la noche a la mañana”, añade Gebhardt.

No comparten su opinión fabricantes tan importantes como Volkswagen, que ha anunciado que dispondrá de esta tecnología en 2025. Fisker Automotive confía en tenerlas disponibles en 2020, tras la inversión estratégica de Caterpillar destinada al desarrollo de esta tecnología.

Celda  de Panasonic para los coches eléctricos de Tesla
Celda de Panasonic para los coches eléctricos de Tesla.
Panasonic es uno de los mayores productores de baterías de litio del mundo. Es copropietario de la Gigafactoría de Nevada y suministra todas las baterías para los coches eléctricos de Tesla. Estas declaraciones de Gebhardt no significan que Panasonic no esté dedicando esfuerzos al desarrollo de esta tecnología ya que está preparándose para su eventual producción. “Seguimos siendo bastante optimistas con el ion litio, pero entendemos claramente que el estado sólido es algo que todos queremos alcanzar en algún momento en el futuro”, ha añadido.

En unos años se han logrado avances muy significativos en el aumento de la capacidad de las baterías de litio con electrolito sólido, llegando incluso a duplicarla. El siguiente paso es la reducción de la necesidad de minerales como el cobalto y litio, costosos y escasos, con nuevas químicas como las NCM 811, y rediseñar los paquetes para almacenar más energía en menos espacio y reducir el peso. El último informe de Bloomberg pronostica que el precio de las baterías de iones de litio actuales descenderá un 52% para 2030.