Infraestructura y acción

Pedro Arizmendi. Socio Líder de Infraestructura, EY 

Fuente: Perspectivas

  • El nuevo Gobierno parece tener buenas intenciones para retomar la senda de las inversiones tan necesarias en infraestructura. Recordemos que nuestra brecha de infraestructura previa al Fenómeno del Niño Costero era de US$160,000 millones.

Deberíamos preguntarnos qué pasó con los proyectos priorizados por el anterior Gobierno, que en su momento formaron parte del denominado “destrabe”, que suponían inversiones por más de US$18,000 millones y que se iban a ejecutar a través de un mecanismo “fast track”. Al final no hubo destrabe, ni fast track, ni se llevaron a cabo las inversiones previstas. Algo parecido sucedió posteriormente con la denominada Reconstrucción con Cambios. El Gobierno reaccionó dotando un fondo de ayuda para la reconstrucción, como consecuencia de los desastres ocasionados, pero casi un año después no se ha gastado ni el 10% de los fondos disponibles.

¿Qué le hace falta a nuestra administración pública para pasar a la acción? El Estado y los Gobiernos Regionales no son capaces de invertir el dinero que se les adjudica para inversiones en sus partidas presupuestarias, a pesar de las grandes necesidades existentes en nuestro querido Perú. Entonces, ¿quién va a ser el nuevo encargado de priorizar las inversiones y proyectos de infraestructura? Está claro que los sectores más necesitados siguen siendo los de transporte, energía y telecomunicaciones, pero no debemos olvidarnos del sector agua y saneamiento, salud y educación.

Recientemente el INEI publicó un estudio en el cual indica que en un año más de 375,000 personas cayeron en situación de pobreza en el Perú, lo que representa un total de 21.7% para el 2017; cifra que representa el aumento del 1% en comparación con el año anterior. El nuevo Gobierno tiene una gran oportunidad de invertir en infraestructura reduciendo además los niveles de pobreza. Las buenas inversiones en infraestructura ayudan a desarrollar al país, crean riqueza a través de nuevos puestos de trabajo, mayor demanda de materias primas y mejores prestaciones para los ciudadanos.

El sector minero está en un buen momento, con buenas cotizaciones de los metales y con proyectos atractivos como Quellaveco, Tía María y Michiquillay, que pueden volver a situarnos en los primeros puestos del ranking de los principales productores mundiales

Para llevar a cabo estos proyectos es fundamental planificar de forma adecuada y asesorar, hoy los Gobiernos Regionales pueden tener buenas intenciones en presentar proyectos pero ninguno con un sustento de calidad pues no saben cómo hacerlo. Recordemos que aún no tenemos un Plan Nacional de Infraestructura y que los modelos de Planes de Inversión multianuales por sectores no han funcionado. Las tareas a realizar no son complejas, pero si requieren de toma de decisiones que actúen de catalizadores para la inversión, que si además son acompañadas de una simplificación normativa que ayude a los inversores a implementar sus proyectos en plazos mucho más cortos (conseguir la aprobación de una APP lleva más de 30 meses actualmente), ayudarán a atraer más inversionistas.

El sector minero está en un buen momento, con buenas cotizaciones de los metales y con proyectos atractivos como Quellaveco, Tía María y Michiquillay, que pueden volver a situarnos en los primeros puestos del ranking de los principales productores mundiales. Los otros sectores también son importantes, debiéndose priorizar temas de carreteras, puertos y otros transportes (tren y viales) que ayuden a trasladar mercancías y materias primas, pero también personas.

La reducción de la pobreza no hay que medirla únicamente en su aspecto monetario, sino también en mejoras de la calidad de vida que se puedan proporcionar a los ciudadanos. El agua y saneamiento junto con la educación tienen un rol importante en este sentido.

Los proyectos de infraestructura existentes en estos momentos en la cartera de proyectos de ProInversión incluyen los sectores mencionados y otros adicionales, pero para atraer más inversores privados que se animen a presentar más iniciativas privadas se necesita crear un clima de mayor confianza y seguridad en el marco jurídico, junto con una mayor agilidad administrativa. Tal vez no sea mala idea rescatar la idea del “destrabe” y un fast track, pero esta vez pasando a la acción. Cómo dicen nuestros abuelos, “No hay peor gestión que la que no se hace”.