Disputa entre eléctricas con el consumidor como pretexto

César Gutiérrez

Se ha incrementado el despliegue mediático y los voceros oficiales y oficiosos, en la discusión entre empresas generadoras de electricidad. Un emplazamiento en dos frentes: reclamantes y señalados.

El tema de fondo, la disputa por los ingresos derivados de la venta de energía a consumidores cuya demanda excede los 200 KW, clientes libres se les denomina; un universo pequeño, del orden de 537 empresas, que hacen una facturación casi igual a la de 7.0 millones de pequeños consumidores. A nombre de estos últimos, los frentes predican los supuestos beneficios y perjuicios. La realidad es que la afectación en sus pagos mensuales no excede el 0.8%. Queda claro, la estrategia de los comunicadores consiste en: “sensibilizar al público y políticos para presionar al Ministerio de Energía y Minas (MEM)”.

La razón de la diferencia entre las empresas es el llamado costo marginal, precio al cual se transan los excedentes y carencias de corto plazo, que constituyen lo que se llama un mercado spot. El precio en mención, por definición es un costo variable, corresponde a una teoría económica y a una herramienta matemática.

Los reclamantes solicitaban que el costo variable se incremente, pedido atendido por la hoy Canciller, antes titular del MEM, Cayetana Aljovín. La solución normada recientemente, no satisface las expectativas y ahora arremeten contra la reemplazante, Ángel Grossheim. Lo obvio, que ya había sido analizado en profundidad hace más de 17 años, es que la mejor manera de manejar el tema es con la declaración de precios y por tanto encontrar una fórmula matemática que no colisione con la teoría económica, es una tarea inútil, salvo que alguien demuestre lo contrario.

Propongo una salida, los reclamantes publiquen una propuesta normativa y que se abra un debate público de corto plazo. Si la razón los asiste, en enhorabuena, será ineludible apoyarlos; de lo contrario, deberíamos volver al estado anterior, anulando el fallido intento regulatorio que hoy está vigente.

Es de interés de los consumidores, la corrección de las transacciones de mercado y que las empresas se desenvuelvan en ese marco; pero también no es menos importante que indebidamente a nuestro nombre traten de resolver sus diferencias.

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