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Susana Gushiken Okuhama, Jefa de Estudios Medioambientales y Programas Sociales en Dessau S&Z, explica en la presente entrevista la necesidad y problemática de las evaluaciones ambientales en proyectos de inversión en infraestructura.

¿Son realmente necesarias las evaluaciones ambientales a los proyectos de inversión?
Si consideramos que el principal objetivo de éstas es evaluar los potenciales impactos ambientales de las actividades del proyecto, las correspondientes medidas de prevención y mitigación, así como el programa de monitoreo de los mismos; y reconocemos que toda actividad que implique una acción sobre el medioambiente presenta riesgos potencialmente significativos, entonces, las evaluaciones ambientales si son necesarias.

Las evaluaciones ambientales se realizan a actividades específicas o a todo el proyecto de forma holística a través de la evaluación del instrumento de gestión ambiental (DIA, EIA). En el caso de las actividades específicas, las evaluaciones están orientadas a la obtención de los permisos ambientales, títulos habilitantes y opiniones técnicas favorables que son otorgados por los sectores competentes, tales como la autorización de desbosque otorgada por SERFOR, la autorización para ejecución de obras de aprovechamiento hídrico otorgada por la ANA, entre otros. Por otro lado, la certificación ambiental implica la aprobación del instrumento de gestión ambiental previo a la ejecución del proyecto de inversión, representando el pronunciamiento de la autoridad sobre la viabilidad ambiental del proyecto en forma integral.

¿La certificación ambiental garantiza la sostenibilidad de los proyectos de inversión?
Por mucho tiempo, la visión de la sostenibilidad de un proyecto solo fue económica asociándolo con su rentabilidad, sin embargo también es importante considerar la variable ambiental, en tanto una inversión aun siendo rentable estaría destinada a fracasar si se afectan o agotan los recursos naturales de los que depende el proyecto o las comunidades en su área de influencia.

En esa perspectiva, la certificación ambiental sí estaría orientada a garantizar la sostenibilidad de los proyectos.

En el caso de la afectación inminente o potencial de recursos utilizados por las comunidades que no sean debidamente evaluados y tratados, se generarán conflictos socioambientales que pueden escalar hasta resultar en la paralización del proyecto, como ya hemos visto en diferentes proyectos en nuestro país. Por ello, es importante la aprobación y ejecución exitosa del Plan de Participación Ciudadana como parte del Estudio de Impacto Ambiental.

¿Por qué los EIA son vistos como obstáculos para la inversión?
Posiblemente porque las experiencias en los procesos de evaluación de los EIA, en general, han sido desalentadoras, sobre todo por la falta de cumplimiento en los plazos de evaluación. Sin embargo, precisemos que no es solo cuestión de que la autoridad se pronuncie en el plazo establecido, sino que tanto, titulares de proyectos, consultoras ambientales y autoridades competentes tenemos que repensar en los EIA ya no como un requisito para ejecutar un proyecto sino como el instrumento de gestión ambiental (IGA) que permita prevenir, reducir y mitigar los potenciales impactos promoviendo la responsabilidad futura en las diferentes etapas del proyecto.

Es responsabilidad del titular del proyecto y de la consultora encargada de la elaboración del EIA de presentar un documento acorde a la realidad ambiental y aplicable en su totalidad, no teórico. Por otro lado, es responsabilidad de la autoridad garantizar la calidad del EIA. Así, la responsabilidad es compartida, y por tanto tendríamos también que repensar la evaluación como un trabajo coordinado donde haya una comunicación fluida entre evaluadores, administrados y consultores.

¿El trabajo coordinado al que hace referencia no desvirtuaría el sentido de la evaluación ambiental?
Al contrario, el objetivo de la evaluación ambiental no es desaprobar el EIA sino analizarlo y observarlo o dar conformidad del mismo. En caso, sea observado ameritaría un trabajo coordinado en el que se pueda comprender de forma clara cuáles son los requerimientos y el alcance de los mismos para el levantamiento de las observaciones, en la mirada de que el objetivo de la evaluación es obtener un IGA de calidad.

Actualmente con la participación del SENACE como organismo encargado de la Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles se han dado grandes avances, tales como la conformación de un equipo técnico de evaluadores con experiencia en la elaboración de EIA, en el trabajo en equipo y con habilidades de liderazgo; así como la publicación de manuales para la evaluación de los EIA detallados para los sectores de Minería, Hidrocarburos y Electricidad. Solo estos dos aspectos han contribuido a generar mayor confianza entre los inversores dada la mayor predictibilidad en la evaluación, esto es hay mayor certidumbre de lo que se será evaluado y por tanto de lo que se debe presentar, sin que esto sea limitativo considerando las particularidades de cada proyecto.

¿Qué esfuerzos se están realizando para hacer más viable la obtención de la certificación ambiental?
Desde el Estado, se viene actualizando la normatividad vigente, por ejemplo con el Decreto Supremo N° 005-2016-MINAM se aprueba el Reglamento del Título II de la Ley No 30327, Ley de Promoción de las Inversiones para el Crecimiento Económico y el Desarrollo Sostenible y otras medidas para optimizar y fortalecer el Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (“SEIA”). Entre otros, se reglamenta (i) el proceso de IntegrAmbiente que se tramita ante el SENACE y que permite integrar en la evaluación hasta 14 permisos ambientales en el proceso de evaluación de un EIA-d; (ii) la Certificación Ambiental Global, por el cual un proyecto obtiene la certificación ambiental y el otorgamiento de títulos habilitantes; y (iii) el uso compartido de la línea base socio-ambiental preexistente y es aplicable a los EIA-sd y EIA-d aprobados de alcance nacional, regional y multirregional.

IntegrAmbiente es un proceso que permite ahorrar tiempo en la tramitación de permisos a través de la utilización de la Ventanilla Única. El SENACE a la fecha ya ha aprobado un EIA detallado con ocho permisos ambientales en el sector de Hidrocarburos, lo cual ha representado ahorros significativos en tiempo, pues fue evaluado dentro del plazo legal de 150 días hábiles. Esta experiencia también muestra que el trabajo en equipo y coordinado interinstitucional (SENACE, ANA, SERFOR, DIGESA Y OSINERGMIN) es factible, reduce la tramitología secuencial, evita la duplicidad en los procedimientos administrativos y además, previene las contradicciones entre los evaluadores de las diferentes autoridades ambientales. Se espera que cada vez más empresas opten por este proceso que está abriendo un nuevo camino para la obtención de permisos ambientales en el país.

¿Mejorar la normativa ambiental vigente garantizará una efectiva evaluación ambiental que promueva los proyectos de inversión?
Una adecuada legislación y normativa ambiental es imprescindible, y toda mejora en ella irá en la línea de contribuir con la optimización de los procesos de evaluación para la obtención de instrumentos de gestión ambiental de calidad. Sin embargo, también es importante promover la mejora técnica, desde la elaboración, evaluación y fiscalización del EIA. Para ello, es necesario que los métodos de evaluación de impactos sean cuantitativos y factibles de ser validados en campo, y además deben ser métodos estandarizados y aprobados por las autoridades competentes. Una evaluación cualitativa siempre tendrá un sesgo de quien lo evalúa, no así la evaluación cuantitativa con un método aprobado, ésta última será posible de ser comparada en las diferentes etapas del proyecto.

Asimismo, es también prioritaria la implementación de un programa de levantamiento de información ambiental a nivel nacional en coordinación con los organismos técnicos públicos, las universidades o centros de investigación, que permita actualizar o generar nueva información para la caracterización general del proyecto. La falta de esta información conlleva a que cada vez se tengan que realizar mayor cantidad de muestreos o estudios más detallados para la caracterización de las áreas, lo cual encarece los estudios pudiendo convertirse en un obstáculo para la inversión.

Debemos tener claro que los estudios de impacto ambiental no son estudios de investigación básica que demandan evaluaciones específicas por períodos de tiempo de mediano y largo plazo. Por el contrario, deberíamos considerar los Estudios de Impacto Ambiental como instrumentos dinámicos sujetos a una mejora continua. Las evaluaciones realizadas como parte del EIA antes de la ejecución del proyecto, son limitadas por tanto los datos son escasos, pero con el monitoreo durante la ejecución y operación del proyecto se continuarán generando datos que incrementen los niveles de confianza. Por tanto, así como se irán generando nuevos datos, la evaluación de los impactos ambientales y sus correspondientes medidas de manejo ambiental también deberían ser actualizadas.
Actualmente hay una fuerte presión en la evaluación de los impactos antes de la ejecución del proyecto, pero no se contempla la actualización de ésta a lo largo de la vida útil del proyecto.

Una reflexión final sobre las evaluaciones ambientales
Se ha avanzado y se continúa avanzando. Un tema a abordar es el impacto ambiental que está generando hacer un estudio de impacto ambiental. Solo para la ejecución de los estudios tal y como están planteados actualmente, generan un impacto sobre el medio ambiente también grande, al implicar la movilización de gran cantidad de personal, así como la reproducción de expedientes que implican el consumo de papel, tinta, electricidad, etc., dado que los EIA como se han estado desarrollando, llegan a ser voluminosos teniendo decenas de miles de páginas porque cada vez solicitan más información. Un expediente así, es poco útil porque no prioriza lo importante y se vuelve descriptivo y teórico, siendo de poca utilidad para los inversionistas o incomprensibles para la población en general.


La priorización de proyectos de inversión para reducir la brecha en infraestructura a mediano y largo plazo que fomente el desarrollo nacional ha sido una política nacional importante, la misma que va acompañada de una cada vez más exigente normativa ambiental en el marco de la Ley Nº 27446, Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental. Los proyectos de inversión sujetos al Sistema Nacional de Evaluación del Impacto Ambiental (SEIA), antes de su ejecución, deben contar con la certificación ambiental que garantice la viabilidad ambiental del proyecto, además de otros títulos habilitantes como permisos, licencias, derechos o autorizaciones relacionadas a los recursos naturales.

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