“Podemos recuperarnos rápidamente si creamos las condiciones”

Como presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), Felipe Cantuarias ha recorrido desde noviembre del año pasado prácticamente todos los estamentos gubernamentales y privados, así como las regiones involucradas en la industria de hidrocarburos. Su visión proactiva y los datos técnicos sobre nuestro potencial parecen darle la razón: podemos crear un círculo virtuoso de eficiencia y alcanzar la autosuficiencia en la producción de hidrocarburos.

Usted estima, en un reciente artículo, que hay expectativas positivas para el sector hidrocarburos en la segunda mitad del 2017. ¿En qué se sustenta tal perspectiva?
Nosotros tenemos muy buenas expectativas para la segunda parte del año. La designación de Cayetana Aljovín, de mucha experiencia en la promoción de la inversión privada, nos ratifica que el Gobierno tiene muy claro que el sector Energía y Minas, en el que se incluye los hidrocarburos, constituye una enorme oportunidad de promover más inversión privada y generar empleo. La ministra ha señalado que su voluntad es impulsar la reforma en la parte regulatoria.
El sector hidrocarburos tiene un enorme potencial de desarrollo económico para el país. Si le sumamos las oportunidades en minería, el Perú puede crecer. Por eso nos sentimos tan positivos. El Gobierno se ha manifestado a favor de la reforma y en los próximos años el país se va a beneficiar sustancialmente con nuevas inversiones, más empleo, más regalías y canon. Recordemos que todas las inversiones en hidrocarburos son descentralizadas, en la selva y en el noroeste y en cuencas subexplotadas. Son regiones donde los ingresos provenientes del canon y regalías del petróleo y el gas son esenciales para promover el desarrollo.

¿Cuáles serían las reformas esenciales a realizar para reactivar el sector?
Nosotros hemos identificado cinco ejes fundamentales para que el sector hidrocarburos pueda ser reactivado y convertir nuevamente al Perú en un país atractivo. Lo primero es un nuevo marco de competitividad, que viene siendo tratado entre el Ministerio de Energía y Minas y los diferentes gremios. Ya hay una modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
El segundo eje es el cambio en la “tramitología”. Este problema es heredado del gobierno anterior. Es uno de los principales factores que desincentivan la inversión. Para explorar en el Perú necesitas un estudio de impacto ambiental que puede tomar hasta tres años; en otros países, basta algunos días. Proponemos la reforma para ser competitivos en la región, sin relajar, de ninguna manera, los controles, que son importantes. Debemos adoptar la Declaración de Impacto Ambiental para exploración, lo cual permitiría acelerar sustancialmente esta etapa. Hace muchos años que en el Perú no se explora.
Otro eje importante es la infraestructura. La información técnica que existe nos dice que la selva es la región con mayor potencial para exploración y explotación. En consecuencia, dada la ubicación, el tema de transporte es fundamental, y su solución pasa por la puesta en operaciòn segura del Oleoducto Norperuano. Vemos con mucha satisfacción que Petroperú está muy alineado a la necesidad de que el Oleoducto se convierta en una herramienta de promoción de inversión.
Sin embargo, en el largo plazo se requiere una definición sobre el modelo de negocio. Antes de la suspensión de la operación, el costo por transporte de barril en el Oleoducto era de entre diez y doce dólares, cuando en el mercado internacional fluctúa entre tres y cuatro dólares. Para ser competitivos necesitamos una tarifa que esté dentro de los rangos internacionales. Recordemos, además, que los lotes o pozos en la selva tienen un sobrecosto adicional de hasta 40% porque toda la logística se hace con helicópteros.
El cuarto eje tiene que ver con la información. Los inversionista tienen que saber donde están las oportunidades. El Perú producía doscientos mil barriles, hoy estamos por encima de los cuarenta mil. Con la información que tenemos, sabemos que podemos recuperar esa producción porque tenemos reservas probadas que pueden ponerse en valor nuevamente. Sin embargo, hace mucho años que no se explora. En consecuencia, lo importante es la información. Perupetro debe cumplir su rol de promotor de las inversiones. Para eso necesita información. También deber ser un facilitador de inversiones. Tiene que cumplir con el tema de ventanilla única para los permisos ambientales.
El último eje para la reforma es el de la seguridad para las inversiones. Implica la problemática social y ambiental, así como la seguridad jurídica. Esto último se ha convertido en un problema serio. Hay dos grandes riesgos que deben ser resueltos. Primero, el intento de algunos activistas de aplicar retroactivamente la Ley de Consulta Previa en aquellas operaciones que hicieron su consulta y obtuvieron autorizaciones antes de la entrada en vigencia de esa ley. El caso del Lote 116 ha creado un antecedente muy preocupante. Esperemos que sea corregido por el Poder Judicial para salvaguardar la seguridad jurídica.
El segundo riesgo es este intento de crear áreas protegidas por todos lados. Los que no quieren el desarrollo de la industria de hidrocarburos han visto en las áreas protegidas una forma de detener las operaciones. Este tema tiene que ser resuelto. Las reglas tienen que estar claras. Este asunto lo hemos conversado con el Gobierno. Hemos tenido una buena receptividad por parte de la ministra del Ambiente y en el Ministerio de Energía y Minas. Creemos que el Gobierno es consciente de que, si no se resuelve este tema, las inversiones no van a llegar al Perú como nosotros necesitamos y esperamos.
En la problemática social y ambiental, la Sociedad Peruana de Hidrocarburos está tomando un liderazgo muy claro. Así como se impulsó la reforma, estamos examinando propuestas innovadoras que permitan un trabajo conjunto entre el Estado, Perupetro, el sector privado y la sociedad civil para que la efectiva contribución de las empresas con el desarrollo del país y la sostenibilidad sus operaciones estén garantizadas. La tarea de lograr un entorno adecuado para los proyectos y eso pasa por un trabajo conjunto. Estamos presentando una propuesta que permita, desde el día uno, que los nuevos operadores trabajen en una zona donde el entorno social sea un aliado.

Los analistas coinciden en señalar que el actual Gobierno es débil. ¿Confía que la reforma podrá ser llevada adelante frente a la resistencia de los que se oponen al desarrollo de la industria de hidrocarburos? ¿Cómo engarzar la sociedad civil con el Estado y las empresas privadas para lograr la licencia social?
Hay muchísimos ejemplos y el tema de la debilidad institucional no es un problema solo de este Gobierno, viene de mucho tiempo atrás. Yo trabajé en Antamina, el primer megaproyecto en nuestro país, que coincidió con la caída del gobierno de Fujimori y la entrada de un gobierno de transición que incentivó la protesta social. Fue un tema muy difícil. Sin embargo, el proyecto salió adelante. Creemos que las comunidades tienen que creer, efectivamente, que los proyectos de inversión, la industria de hidrocarburos, va a generar beneficios. Eso se logra con un trabajo articulado entre el sector privado y las comunidades, con una actitud proactiva y positiva, como ya lo han demostrado muchos proyectos en el sector minero y de hidrocarburos.
Parte del problema es que todas estas operaciones se ubican en zonas remotas donde no está presente el Estado, y cuando llega la empresa, con justa razón, el entorno pretende que solucione todos los problemas. Por eso, la empresa tiene que llegar de la mano con el Estado. Hay mecanismos que han funcionado. Recordemos el proyecto Las Bambas y su fondo de inversión que fue un éxito. Si al Estado le interesa desarrollar la inversión debe acompañar a la empresa. Se tiene que promover el diálogo, se debe organizar y promover oportunidades de desarrollo económico, proyectos alineados con las expectativas e intereses de la comunidad. De esa manera se convierte a la sociedad del entorno en un aliado. Tenemos que pasar de este círculo vicioso, basado en el conflicto, a un circulo virtuoso de diálogo y desarrollo conjunto, y ahí el Estado tiene un rol que jugar.

¿La SPH ha conversado con los distintos estamentos en las regiones?
Por supuesto. Hemos sido la única organización que está haciendo un trabajo descentralizado. Hemos estado con todos los gobernadores y alcaldes de la Amazonia y estamos promoviendo, en esta segunda parte del año, reuniones con la autoridades de Piura, Talara y Tumbes. Así como lo hicimos con todas las autoridades de la Amazonia, realizaremos un road show para hablar sobre las oportunidades y dificultades que enfrenta la inversión. La SPH cree que lo más importante es la articulación y la transparencia en el diálogo. Tenemos un enfoque distinto, pero ese enfoque implica necesariamente que el Estado tiene que asumir su rol, cosa que desgraciadamente no ha hecho.
No creo que la situación de este Gobierno sea distinta a la de sus antecesores. Lo que si la diferencia del anterior es la voluntad demostrada de contribuir con la reforma y reactivación del sector. Cuando llegué a la SPH en noviembre del año pasado eso no era posible. Ha habido un convencimiento por parte de los actores políticos y sociales de que se necesita tomar medidas a favor de la industria de hidrocaburos, porque ya han sentido el impacto de la caída de las regalías y del canon. Trabajemos juntos para recuperar la inversión. La buena noticia es que el Perú tiene potencial y podemos recuperarnos rápidamente si creamos las condiciones.

Considerando a nuestros países vecinos y las medidas que ellos ya han tomado, ¿es demasiado tarde para lograr una ventaja comparativa con nuestros competidores en la región?
No, por varias razones. La primera: El Perú, en términos de democracia y estabilidad económica, es un modelo en la región. Los inversionistas quieren estar en los países donde hay estabilidad. En segundo lugar, tenemos oportunidades muy atractivas. Quiero hacer un paralelo con los años 1996 y 1997. Con la cartera de proyectos mineros ya conocidos, un buen plan de incentivos, y creando las condiciones adecuados, el Perú se convirtió en un país minero. Es lo mismo que puede suceder con el sector hidrocarburos. Desgraciadamente, en el anterior gobierno hubo un deterioro sustancial, un incremento en la tramitología, un cambio en la mentalidad del funcionario público al que le vendieron la idea de que si no decidía y demoraba estaba en mejor situación. Eso está cambiando. Ahora se habla de la reducción de burocracia y los trámites. Estamos yendo en el sentido correcto y eso los inversionistas lo aprecian.
Pero, hay un tema clave para lograr un impulso fuerte en la reactivación. Se necesita un liderazgo político claro por parte del Gobierno. En este sentido, el presidente Kuczynski y el Premier lo han manifestado. Hay ese liderazgo político, y eso lo están sintiendo los inversionistas. Además, si lees el plan de gobierno de la mayoría en el Congreso y el de PPK, en este tema no hay discrepancias. Se necesita inversión descentralizada, incrementar canon y regalías para el desarrollo económico y social de las regiones. Hay una comunión de intereses. Este es un tema más económico que político. La parte netamente política son las decisiones que ya se tomaron.

El papel de Talara
¿Qué papel cumple la Refinería de Talara?
Bueno, la Refinería de Talara es una decisión política que ya fue tomada. A nosotros nos toca responder sobre la situación actual. Creemos que la refinería debe integrarse a esta oportunidad de volver a ser autosostenibles.

Entonces, ¿puede servir?
Sí, si es que forma parte de la cadena valor del petróleo peruano. Petroperú está viendo que ella debe ser un elemento más en el crecimiento de la industria. El crudo de la selva que se transporte por el Oleoducto debía servir para abastecer a la refinería. Eso sería tener un círculo virtuoso. Recordemos que el Oleoducto Norperuano también podría transportar los crudos de empresas ecuatorianas que están en las fronteras. Además, que hay un convenio entre Perú y Ecuador sobre ese tema.

En los primeros momentos de este Gobierno no había consciencia sobre la importancia del sector hidrocarburos. Hay que reconocer que la labor de la SPH ha contribuido al cambio de perspectiva.
Sin duda, y esa es una de nuestras prioridades: poner en valor a la industria. Nos sentimos muy satisfechos de la receptividad por parte del Poder Ejecutivo y el Congreso. Al hacer el estudio potencial prospectivo demostramos técnicamente que el Perú es un país petrolero, con un gran potencial en petróleo y gas, e hicimos el trabajo de exponer en blanco y negro qué es lo que se requiere.

El precio del petróleo
¿Una perspectiva de precios moderados en el petróleo pueden afectar las estrategias para reactivar el sector peruano de hidrocarburos?
El petróleo y el gas son commodities. Nosotros no influimos en el precio. Podemos trabajar en las condiciones para promover un marco de competitividad y los productores en controlar sus costos. Las inversiones en la industria extractiva, ya sea minería, petróleo o gas, no se basan en el precio del día. El precio puede estar cuesta abajo, pero en dos años sube nuevamente. Cuando Antamina entró en operación, el precio del cobre bajó a menos de 65 centavos la libra, es decir, por debajo del coste de producción. Cualquiera diría qué locura seguir con el proyecto. Pero hoy es la mina más rentable del mundo. La decisión de los inversionistas no está basada en el precio de hoy sino en la inversión de largo plazo. No controlamos el precio pero podemos ser eficientes y competitivos y, en consecuencia ser rentables.

Entonces, ¿la estrategia planteada por la SPH no se verá afectada por las variaciones del precio?
Lo que nosotros vemos es que una reforma integral de la industria origina mucho interés. Cuando tocas fondo todo lo que viene es mejoría. Nosotros no tenemos ninguna de las grandes empresas petroleras en el país. Todas las que tienen los recursos para invertir no están acá. Entonces, hay que traerlas. El Perú es una gran oportunidad. Lo ha demostrado en minería, y en el sector hidrocarburos se puede producir un fenómeno muy similar.

El gas natural
Existe una controversia entre Contugas y tres de sus clientes. La empresa sostiene que está en peligro todo el sistema de distribución de gas en el ‘upstream’ y el ‘downstream’. ¿Este conflicto puede ser consecuencia de no contar con un plan articulado de masificación del gas natural?
Hay una serie de brechas que dependen con quien conversas. Si vas con los productores de gas, te dicen que tienen declarado un contrato con Perupetro y la libertad para la venta de gas. Luego, los concesionarios mencionan que han obtenido la concesión, y eso implica que para invertir en la construcción de los ductos necesitan cobrar una tarifa y, en consecuencia, tener el abastecimiento del gas. Algunos productores de GLP afirman que, como están al final de la cadena, son los que realmente ayudan a llevar el gas, tanto el GLP como el comprimido, a los hogares. No podemos hablar de quién tiene la razón. Cada uno tiene su punto de vista, y es válido. El gran problema es que ese conflicto está trabando las inversiones. Entonces, creemos que lo que se necesita es un modelo de gestión en el tema del gas que genere sinergias y complementariedad, y así evitar los conflictos. Llevaremos la propuesta a la ministra de Energía y Minas.
En lugar de generar una situación de conflicto se debe crear una relación de cooperación. Lo importante es cómo construimos un modelo que genere un círculo virtuoso con el objetivo de la masificación del gas natural. El gas es una bendición. Nos tiene que ayudar a ser competitivos, y la prioridad número uno es la industria, y estamos perdiendo de perspectiva este tema; y en segundo lugar, obviamente, los hogares peruanos.
Cuando hablamos de una política de masificación la prioridad no puede ser únicamente la reducción del precio del balón de gas o la conexión domiciliaria. Tanto, o más importante, son las industrias que generen empleo y pagan impuestos. En consecuencia, estamos descuidando al gas natural como una fuente de crecimiento en la productividad. Por eso, la masificación del gas implica no solamente promover más inversión en producción. No podemos afirmar que con Camisea y otros descubrimientos es suficiente. Tenemos que seguir invirtiendo en gas y, si logramos un superávit, exportar y generar más valor. También debemos construir una cadena que incremente la competitividad de la industria, abastecer a los hogares y mejorar la calidad de nuestros combustibles. La SPH quiere generar un espacio de diálogo asertivo y proponer un modelo que al final genere valor para todos.

El Gasoducto Sur Peruano
¿Cuáles son sus expectativas y evaluaciones sobre las gestiones en torno al GSP?
El GSP no solamente es un compromiso con el sur del país. Estamos hablando de mantener la competitividad de las empresas. De no hacerse el gasoducto, se incrementarán las tarifas. Pero, además de eso, creeremos que el GSP es una buena alternativa para poner en valor nuestro gas y diversificarlo. Veremos que van a proponer. Hay un comité que está trabajando en el diseño. Se habla de mantener el trazo original o hacer ampliaciones de ductos, pero todavía no lo sabemos. Lo que sí queremos resaltar es que tiene que ser una inversión viable. Nosotros no entramos en el tema político, pero si queremos insistir que cualquier inversión de esa naturaleza tiene que ser rentable. No podemos entrar a construir una infraestructura, que finalmente nos cuesta a todos los peruanos, y no tener un retorno. Estamos de acuerdo con la necesidad de un gasoducto, cumplir con el compromiso en el Cusco, la necesidad de estabilizar tarifas en el futuro para mantener la competitividad de la industria peruana, pero tiene que ser una inversión financieramente viable.

GLP
¿La SPH contempla alguna iniciativa en torno a la informalidad en el mercado del GLP?
En el mercado de GLP tenemos dos grandes preocupaciones, que necesitan acción del Estado. El primero es el crecimiento de la informalidad. Se estima que más del 50% del mercado es informal. Esto genera no solo problemas de seguridad a los consumidores sino una alta evasión tributaria, y productos de menor calidad, menor cantidad y volumen de gas en los balones. Se requiere una acción decidida. La SPH está trabajando con la Sociedad Peruana de Gas Licuado para impulsar una lucha contra la informalidad. Tenemos que asegurar a nuestros consumidores que el balón que compra es de calidad, con el contenido adecuado y, además, que toda esa cadena pague impuestos, que no genere una competencia desleal contra los inversionistas que han apostado por el país. Necesitamos mayor fiscalización por parte de las autoridades. Necesitamos, adicionalmente, mirar al modelo. Vamos a trabajar con ellos para ver cómo el Gobierno elimina mecanismo perversos que generan distorsión e informalidad.
Otra preocupación es que se ha vuelto a reactivar una propuesta del Congreso para permitir que se pueda llenar balones de GLP en los autoservicios, propuesta que fue rechazada por el Congreso anterior. Es una propuesta antitécnica, incrementa los riesgos de seguridad y promueve la informalidad.
Iremos al Gobierno con una propuesta. Nuestra política no es quejarse sino proponer soluciones. La SPH, además de liderazgo en el tema de hidrocarburos, estamos proponiendo un liderazgo fuerte en la masificación y en el mercado de GLP para eliminar la informalidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *