Los datos claves del futuro

Gerald Davies, Chair World Energy Scenarios – WEC, resalta que la selección de las herramientas afectará la estructuración de la industria energética en las siguientes décadas. A continuación, la información necesaria para evaluar el porvenir de América Latina y el Caribe (ALC).

El crecimiento de la demanda de energía en ALC se mantiene en un nivel relativamente comparado con el resto del mundo. La demanda de energía primaria en la región creció a una tasa del 3.2% por año de 2000 a 2014. Se espera que crezca a una tasa más lenta de 1.6–1.9% de 2014 a 2030 y aún más lentamente de 2030 a 2060, a una tasa de 0.8–1.1% anual. La reducción de la intensidad energética y el menor crecimiento demográfico son los responsables de esta desaceleración.

La demanda de electricidad en ALC aumenta de 2.3–2.7 veces hasta 2060, en línea con los desarrollos mundiales, que ven una creciente electrificación de la sociedad. Hasta el 2030, la hidroelectricidad domina el nuevo crecimiento de la generación de energía, con 40–65% del incremento de la generación. Más allá de 2030, el incremento de la nueva generación está dominado por el gas natural y la energía eólica, solar y otras. La participación de la energía eólica y solar aumentan significativamente, partiendo de una base muy baja, pero se mantienen muy por debajo de los promedios mundiales, ya que la participación de la energía hidroeléctrica en la mezcla eléctrica de ALC es muy superior a la media mundial. Las necesidades de inversión correspondientes a la generación de electricidad entre 2010 y 2060 oscilan entre US$ 2.0 y 2.5 billones (basado en el tipo de cambio del mercado de 2010).

En el transporte, el uso de biocombustibles crece 5-6 veces entre 2014 y 2060, lo que conduce a una diversificación sustancial de la mezcla de combustibles para el transporte. También se espera que la participación de electricidad como combustible de transporte crezca dramáticamente. Sin embargo, se mantiene muy por debajo de la cuota mundial, ya que los biocombustibles juegan un papel más significativo en el transporte dentro de la región de ALC en comparación con otras regiones del mundo.

La demanda de carbón alcanza su pico antes de 2020. La demanda de petróleo alcanza su pico o se estabiliza después de 2040. En Tango, alcanza su pico entre 2030 y 2040 a 361 MTOE (7.2 mb/d). En Samba, alcanza su pico en 2040 a 412 MTOE (8.3 mb/d). En Rock, la demanda de petróleo se estabiliza después de 2040, ubicándose en 427 MTOE (8.6 mb/d) en 2060. El gas natural juega un papel clave en ALC, y su crecimiento varía ampliamente según los escenarios. Argentina, en particular, tiene un recurso de clase mundial de gas de esquisto y la escala de su desarrollo depende de la tasa de crecimiento económico y el enfoque elegido para resolver problemas relacionados con el desafío climático.

Las emisiones acumuladas de carbono en ALC de 2014 a 2060 representarán sólo el 4.7–5.1% de las emisiones acumuladas en el mundo, a pesar de la producción y uso de combustibles fósiles. El sector energético de ALC es el que menos carbono emite en el mundo en desarrollo, debido a una alta participación de la energía hidroeléctrica en la mezcla total de electricidad (54%). Las reducciones aceleradas de la intensidad del carbono harán que las emisiones alcancen su máximo alrededor de 2030 con 1.5 Gt de CO2 en Tango y entre 2040 y 2050 con 1.8 Gt de CO2 en Samba. En Rock, las emisiones de carbono continuarán creciendo y alcanzarán 1.9 Gt de CO2 en 2060.

La integración regional ya es un foco de atención en el sector energético de ALC, como lo demuestran proyectos como Arco Norte, SINEA y SIEPAC II. La cooperación regional requiere la presencia de una fuerte confianza entre los países, el funcionamiento de las estructuras regionales de gobernanza, que cubren una variedad de ámbitos políticos, como la seguridad energética, la descarbonización y la resiliencia de las infraestructuras. La integración regional es más fuerte en Tango y más débil en Rock.

Los países de ALC son particularmente vulnerables a los efectos perjudiciales del cambio climático, particularmente en Rock. En todos los escenarios, ALC debe mejorar la resiliencia de sus sistemas energéticos a los fenómenos meteorológicos extremos, a la vez que mejoran la equidad y la seguridad energética. Sin embargo, hay mucho más financiamiento para estas inversiones en Samba y Tango que en Rock. La diversificación de la matriz energética con fuentes de generación descentralizadas y/o con bajas emisiones de carbono, como la eólica y la solar, será fundamental en este contexto. La integración regional de los sistemas energéticos es otro elemento clave que puede garantizar los beneficios del trilema energético (confiabilidad, accesibilidad y sostenibilidad) y mejorar la resiliencia energética.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *