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Para el 2025 se inicia la declinación de los pozos de gas y hay que apostar desde ahora por las renovables.

Hay dos cuestiones que nos preocupan y por las cuales bien vale preocuparse. La primera es la producción y consumo de gas natural en el Perú y las reservas que tenemos. La segunda, la necesidad que tenemos de generar en escenarios post-Camisea.

El estado peruano decidió invertir vía consumidor un coste de 300 millones de dólares para construir el ducto. Este desde un principio, y desde mi punto de vista, tiene como fin fundamental alimentar los 2,000 Mw previstos que se tiene en el Nodo Energético. Con lo cual, sumando esos dos costes podríamos decir que tenemos aproximadamente una inversión estatal del orden de unos 9 mil millones de dólares para alimentar esa potencia. La inversión es un poco excesiva para esta primera necesidad.

Aquí tenemos una pequeña problemática: invertir 9 mil millones para generar 2,000 Mw de energía eléctrica, me parece excesivo. Para que nos hagamos una idea: por el mismo precio podríamos construir dos centrales nucleares en el Perú, dos centrales que se están construyendo actualmente en Finlandia que es el único país de la Unión Europea que está construyendo centrales nucleares. Cada una cuesta unos 4,500 millones de dólares y tiene una potencia de 1,600 Mw. Esas centrales las podríamos construir en cualquier parte del Perú; incluso podríamos en el Morro Solar, sin ningún problema.

Quizás otra forma de invertir ese dinero podría haber sido renovando los sistemas de redes de distribución del Perú. Tenemos perdidas en el sector eléctrico peruano de más o menos de unos 4,500 Gwh/anuales; aproximadamente un 10% de todo nuestro sistema de transporte y distribución. Y los estándares mundiales pueden estar del orden del 3 al 4%. Ahí también tenemos otro margen de inversión.

En cualquier caso, el estado peruano decidió entrometerse en un negocio que inicialmente era privado para sacarlo adelante. Algo que ya despierta ciertas dudas.

Otra cuestión interesante es calcular cuánto se va a consumir en estos proyectos y cuánto de gas tenemos para hacer un balance energético.

Según un estudio del Ministerio de Energía y Minas, en unos 20 a 18 años más o menos, la demanda firme del Nodo Energético estaría en el orden de unos 2,2 T.C.F. Esa es una parte del consumo que tendremos que distribuir en 20 años de funcionamiento de estas centrales.

Por otro lado, en un boletín de Osinergmin se nos presenta cual es la distribución del consumo de gas en la zona centro del Perú a junio del año pasado. Tenemos unos 1,414 MM.P.C.D. que se distribuyen en 684 para el consumo interno, de 730 para la exportación, que sumado nos da aproximadamente unos 0,516 T.C.F al año.

El ducto se ha ampliado en los últimos meses, y en abril ya podíamos disponer de unos 1,505 MM.P.C.D, extrapolado al año, esto significa unos 0,55 T.C.F y por 20 años estamos hablando de 11 T.C. F’s más los 2,2 que teníamos en el sur y más los 4,5 de la exportación; aproximadamente esto alcanza unos 17 T.C. F’s.

Estos son los requerimientos de gas, a grandes rasgos, de acá a 20 años.

En el año 2015 lo que podemos extraer es aproximadamente de unos 14 T.C.F’s. A esto habría que añadirle los 3,9 T.C.F que se han descubierto en el Lote 58, que se consideran recursos contingentes, es decir, son recursos de gas que pueden ser extraíbles pero que actualmente no son los suficientemente maduros como para su extracción comercial. Entonces tenemos casi tanto gas como el que vamos a consumir en los próximos 20 años.

Un informe que debería también ser analizado por la industria del gas es la que hizo Netherland Sewell & Associates de Houston, hace algunos años. Nos explica claramente que para el año 2025 se inicia el declive de la producción de los lotes de Camisea, concretamente el Lote 88 y el Lote 56. ¿Cuál va a ser la respuesta del sector eléctrico peruano? Porque una es cosa es tener potencia instalada, podemos tener los 13,800 Mw, pero otra cosa es tener el recurso para que esas instalaciones se muevan.

Los escenarios post Camisea

La segunda parte es evaluar los escenarios post-Camisea. Algunos datos de cómo están evolucionando las tendencias en el mundo en lo que es el sector renovable, cuál es el precio que manejan las tecnologías, lo cual es importante para elaborar un plan energético a largo plazo; algo que en el Perú no tenemos.

Hace unos meses hubo una reunión en Lima del sector renovable, y me tome la libertad de presentar un resumen de las subastas renovables que se hicieron en el año 2016 para comparar los precios en diferentes países. Como podemos ver en el precio mínimo, en el tema de la energía eólica el Perú está en valores muy comparables con Chile. En el caso del solar, estamos por debajo de los precios chilenos promedio; esto también se debe a las escalas de los proyectos y al volumen de energía. Tenemos precios también muy competitivos para las hidráulicas.

En general, podríamos decir que los precios eólicos, solares o hidráulicos son bastante competitivos. El problema es que, en el Perú, al tener un precio subsidiado del gas, o por lo menos en este primer tramo del Lote 88 que es el precio regulado, estos precios pueden parecer no muy competitivos. Pero el escenario descrito anteriormente, en el que falte o va a faltar gas, evidentemente ya no podemos evaluar el futuro con un precio del gas barato. Tenemos que evaluar el precio con un precio real. Porque se puede dar las circunstancias que no nos va a quedar gas para suministrar otros 20 años. Y vamos a tener que construir como en Chile sistemas de regasificación.

Chile y su plan

¿Se está haciendo algo respecto a este tema? ¿Hay algún país cercano o lejano que ya este realmente evaluando desde una perspectiva de largo plazo qué se puede hacer para superar un entorno de apuesta por el gas, como el caso peruano? Pues sí, Chile. Hace se publicó el trabajo Energía al año 2050. La idea que tiene Chile es suplir el 70% total de su energía con recursos renovables. Y lo está haciendo. Ha evolucionado su sistema de renovables. Nosotros, en cambio, seguimos subastando pero no se pueden hacer contratos con grandes consumidores y no se puede participar en el mercado puesto que tenemos ahí el sello de que no se cumple la potencia firme.

¿Qué están haciendo los chilenos? Vemos que tienen planteado para el mes de octubre del año 2016 unos 2,843 Mw de potencia y piensan llegar a unos 9,659 Mw que ya están en calificación. Hay unos 21,000 Mw de potencia entre todas las renovables existentes, aprobadas y en calificación. Chile tiene  14,4% de potencia en energía de renovables. Nosotros no llegamos ni al 3%.

En la última subasta en Chile el precio fue de 47,5 dólares por Mw/hora el promedio de todas las energías renovables. Lo interesante de estos estudios es que encontramos un precio del gas de sus centrales de ciclo combinado, que son la referencia a futuro para Perú, de un valor promedio de 70 dólares por MwH, muy por encima de los precios que hemos obtenido del Perú en las subastas renovables.

Aquí está la clave para poder hacer un análisis a futuro. Podríamos perfectamente en los próximos años saltar a precios de 70 dólares por MwH. Es más, se ha dado una circunstancia muy curiosa: hay tecnologías solares que dicen que son carísimas, pero en Chile en la última subasta ese precio fue de 63 dólares por Mw/hora, muy por debajo del precio promedio que ellos manejan para su gas natural.

Sumilla:

“…para el año 2025 se inicia el declive de la producción de los lotes de Camisea, concretamente el Lote 88 y el Lote 56…¿cuál va a ser la respuesta del sector eléctrico peruano?”

“Hace se publicó el trabajo Energía al año 2050. La idea que tiene Chile es suplir el 70% total de su energía con recursos renovables”.

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