“Hay que luchar contra la demagogia”

El consultor internacional Álvaro Ríos, socio director de Gas Energy Latin America y DrillingInfo, examina el sector gasífero peruano, y advierte que debe acabarse el discurso demagógico en torno al negocio del gas, que afecta su adecuado desarrollo. Finalmente, insta a aprovechar nuestra prospectiva petrolera con medidas que incentiven la exploración y producción.

Durante la campaña electoral fue central el tema del gas natural. ¿Considera que las afirmaciones vertidas fueron sensatas?
El tema del gas natural, sin duda, que está en la agenda del Perú, del Gobierno, de los ciudadanos, de los medios. Sí, uno de los temas que está en la agenda es la renegociación de la exportación y el otro la masificación del gas. Los políticos opinan, los congresistas opinan, los analistas opinan.

Nosotros, sobre la renegociación, creemos que hay un contrato vigente a la fecha que, primero, debe tratar de cumplirse. En segundo lugar, la estructura de esta ecuación de la exportación, el negocio, no está siendo favorable para nadie en particular, ni para el productor del gas, ni para el transportista, ni para el que licua, ni para el que lleva los barcos, ni para el que vende porque el mercado de destino está bajo y, todo indica, va a estarlo por un buen tiempo más.

En estas circunstancias, lo primero que hay que ir a plantear es una negociación al comprador de gas. Hay que plantearle que tenemos este problema, estamos débiles en la cadena. El Perú y las empresas en la cadena pierden plata. Hay que ir con algunas salidas para ese comprador de gas. No es posible cortar un suministro y decir ya no te quiero proveer porque las condiciones ya no me favorecen. Eso no es serio, no es responsable. No deberían hacer eso las empresas.

Ahora, el Perú como tal, no tiene firmado nada con nadie. Los que tienen contrato firmado son empresas en la cadena de socios privados, públicos en México, que son los que tienen que coadyuvar en la solución y son los que, finalmente, tienen que hacerlo. Lo que puede hacer el Estado peruano es impulsar y apoyar a que esta negociación se puede encaminar.

¿Cómo?
Siempre hay los medios diplomáticos, la política. Yo veo muy posible una salida que no va a ser inmediata: Que el gas de Estados Unidos reemplace al gas peruano en México y que baje por tubería. Se están construyendo varios gasoductos entre Estados Unidos y México, y con esos gasoductos debería tratar de aliviarse la oferta que el Perú tiene para mandar ahí. Debería tratar de ser suplantada con una nueva oferta de un mercado que tiene precios bajos. Entonces, eso es lo que hay que buscar: Aliviarle a la Comisión Federal de Energía (CFE) la demanda trayendo gas de México, o gestando para que la CFE reemplace esos volúmenes, y no haya una penalización económica. Y que el Perú pueda exportar ese gas a otros mercados que tienen otros marcadores de precios más elevados.

Esa una negociación extremadamente complicada que no se puede solucionar rápidamente.
Inmediatamente no. Y si esto no se explica claramente a la sociedad en su conjunto, de que esto no es una cosa que de que hay que ir y se va a solucionar de la noche a la mañana, es un error. Esto puede tomar un par de años por lo menos para ser aceptada. Primero, el comprador tiene que aceptar negociar, porque si no quiere negociar no hay nada que se pueda hacer.

Entonces, lo que hay que hacer es tratar de convencer que hay soluciones, que las condiciones de mercado se presentan y que se puede dar una solución a la CFE en México para que se entienda que este lado de la cadena no se tiene que perjudicar cuando hay una alternativa muy cerca, al lado de la frontera, con gas muy barato que fácilmente puede reemplazar el gas que está comprando del Perú. Para nosotros, esa es la salida óptima. Y que se vayan bajando gradualmente los volúmenes del gas peruano para que sea mandado a otros marcadores, a Argentina, Brasil, incluso al mismo Chile. Por último, a Japón.

Permítame que insista. Por lo que me comenta, los discursos que se dieron en la campaña electoral, sobre que iban a realizar una renegociación, son simplistas.
Es que los políticos no pueden entablar una renegociación por sí solos. Lo que pueden es tratar de que exista una negociación y llegar a un acuerdo. Ese es el máximo logro que puede tener cualquier político. Creo que deben hacerlo. Creo que es prudente por la pocas regalías que se están recolectando. Pero creo decir qué vamos hacer dista mucho de vamos a intentar renegociar esto con la CFE de México y con toda la cadena de hidrocarburos. O sea, la intención es loable, es positiva. Creo que hay que intentarla, hay que hacer los acercamientos. De que vayan a renegociar, ese es otro tema.

Sobre la masificación del gas, la opinión mayoritaria es que fue un fracaso. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Mire, este tema es bastante complejo. Primero, la masificación significa llegar a muchos, o sea, industrias, comercios, vehículos, residencias. Para que este gas llegue a muchos, tarda mucho tiempo, décadas muchas veces. Entonces, ¿cómo se acelera eso? Ese es el reto y muchos países han querido aplicar mecanismos como el que se está usando, estamos hablando del FISE, una serie de subsidios cruzados y demás que no está dando resultados óptimos. Las cosas, en vez de hacerse, están complicándose.

Una forma de hacerlo es, por ejemplo, llegar con redes, con transporte virtual. ¿Quién lo va a hacer? La masificación del gas es una cosa que siempre se demanda pero es muy difícil de lograr. Entonces, al querer hacer masificación del gas da la sensación de que la población peruana va a tener gas en muy breve plazo. Totalmente falso. El gas natural va avanzar a paso lento, se podrá acelerar un poco, pero de ninguna manera va a poder llegar a masificar en los próximos diez años. Son procesos largos y creo que se están levantando demasiadas expectativas.

Una de las formas de masificar es haciendo que el Gasoducto del Sur Peruano se termine de construir, y de ahí se saque ramales y se hagan concesiones.

¿El esquema actual con subsidios cruzados sencillamente no funciona?
Ese es un camino, pero es un camino con poco avance. O sea, no es una cosa impactante, son pequeñas cositas que se están haciendo. Si el Perú quiere realmente hacer masificación, por ejemplo, puede decidir usar sus reservas internacionales y construir redes masivamente y llegar en cinco años a cuatro millones de usuarios. El gobierno de Evo Morales, utilizando la plata del gas, ha hecho eso: Tengo plata del gas y la voy a invertir y regala instalaciones, regala el gas a precio muy económico y lo entrega. Esa es una forma de hacerlo, y muchos lo critican. ¿Qué es lo más importante? ¿Tener un poco de salud y alimentación para la gente pobre o tener gas natural? ¿O tener agua primero o tener electricidad? ¿Qué es lo prioritario? Creo que hay prioridades más grandes que el gas, como el agua potable, servicio sanitario. Hay cosas mucho más vitales que el gas natural. Para mí se ha entrado, nuevamente, en un falso debate sobre el gas. El gas natural en el domicilio no le va a representar al ciudadano una mejora impresionante en su calidad de vida.

Ha hecho una comparación con Bolivia. Por lo general, en el tema de masificación de gas se cita la experiencia exitosa en Colombia. ¿Qué se hizo bien en Colombia?
Depende cómo se quiera hacer. Lo que han hecho en Colombia ha sido impulsado con subsidios cruzados más grandes. O sea, hay que destinarle mayor plata de la luz eléctrica que irá para el gas, mayor plata del transporte de hidrocarburos tiene que ir al gas. Por un lado, va a cobrar más a otro ciudadano para que se haga. Son formas de hacerlo.

Sin embargo, querer convencer que masificar el gas natural va a pasar muy rápido no es cierto. El gas natural toma su tiempo, y en Colombia también ha tomado su tiempo. Llegar a los seis millones de usuarios que tienen ha tomado mucho tiempo. Y el gas del Perú tiene apenas diez años funcionando. Hay que acelerarlo. Se están tratando de hacer estos esquemas de subsidios que son muy chiquitos. Hay que darle mayor impulso. Se le puede poner plata a estos fondos de subsidios para que el sector privado expanda las redes y pueda ser mucho más masivo.

¿Qué esquema sería el más recomendable para el Perú?
Hacer subsidios cruzados más grandes es una forma de hacerlo, le cargo más a la luz para que yo desarrolle el gas, o saco de mis reservas internacionales y pongo en un fondo para que se desarrolle la infraestructura, porque aquí de lo que se habla es de desarrollo de infraestructura para llegar con redes a la ciudad y el campo. Tomar recursos y ese recurso o viene de privados, y tiene que remunerarlos con una tarifa, cosa que no está pasando, o viene con un impulso decidido por el Estado, con un quiero redes como cuando dicen quiero hacer un tren. Es una política que tiene que ver el señor Kuczynski y en la que tiene que tener los recursos para dárselos al sector privado y que expandan las redes de gas.

Otra cuestión de la masificación es que todos quieren que el gas sea baratísimo. Si el gas es barato la masificación no funciona. Algunos analistas hablan de la masificación del gas barato. Eso no funciona. En realidad lo que hay que masificar es un gas caro para que sea rentable y se desarrolle. Si quiero que el privado lo haga, que el Estado lo haga y barato, entonces tengo que sacar la plata de algún otro lado.

¿Contamos con las reservas necesarias para la masificación?
No, no es un problema de reserva. Gas hay en Perú para los próximos cuarenta años. Perú tiene mucho más gas que Bolivia. Tal como está ahorita no tiene ningún problema ahí. El problema viene asociado al desarrollo de infraestructura. ¿De dónde saco la plata para desarrollar redes, gasoductos, estaciones y todo? ¿Lo hago con el Estado o lo hace el sector privado? El sector privado no lo hace porque quieren que el gas sea barato. Ahí hay una dicotomía. Los japoneses tienen gas por todos lados, pero es gas caro. Entonces, una forma de masificar es llegar a los usuarios con gas más caros. Hay todo un dilema atrás de todo esto. Este debate va a seguir. Esta no es una salida a no ser que el Estado diga que vamos a hacerlo ya. De las reservas internacionales, 62 mil millones de dólares que tiene el Perú, se diga que vamos a usar 10 mil millones de dólares para hacer redes de gas.

¿Esa decisión sería técnicamente viable?
El Estado usa sus recursos donde quiera utilizarlos. Hay que tener un plan y usar los recursos. ¿Es más importante la salud o es más importante las redes de gas? Ciertamente hay que usar ciertos recursos para hacer infraestructura, una de ellas, gas natural. Son decisiones que tiene que tomar el Perú.

En la agenda de la masificación hay que ponerle plata y esa plata tiene que salir o del fondo del Tesoro o de subsidios cruzados. No hay de otra. No la va a poner el sector privado porque no hay forma de recuperar.

la importancia del GSP
Daniel Saba, ex presidente de Perupetro, ha señalado que en este momento no tenemos claro ni siquiera si va a haber gas para el gasoducto. Muchos consideran que será un elefante blanco: Una gran inversión que no va a redituar.
Yo comparto la mitad de la crítica. Creo que por el lado del suministro no hay problema. Con el Lote 88, 56, 57 y 58 hay suficiente gas para alimentar ese gasoducto y mucho más. Creo que el problema viene dado por el lado de la demanda. ¿Cómo hago para que haya demanda? Cuando yo geste una planta de metano para hacer nitrato de amonio, cuando geste un proyecto de exportación de GNL, cuando pueda exportar energía eléctrica, exportar gas a Chile, cuando industrialice y traiga inversiones al sur del Perú, entonces el gasoducto va a ser y la exploración se va a dar.

No hay problemas de oferta de gas, es un problema de demanda de gas. Ese gasoducto va a quedar vacío. No hay demanda. Hay que llenarlo y ese es un desafío. Creo que para la nueva administración de gobierno ese debería ser otro tema en agenda, el cómo llenamos ese gasoducto, porque si no van a terminar pagando los peruanos otro subsidio a un gasoducto que este vacío. Si lleno ese gasoducto y exporto gas a Chile, exporto gas a ciertos lugares, ese gasoducto va a pagar, sino van a terminar pagando los peruanos, la masificación se complica porque con un ducto vacío, con poco volumen, la tarifa es alta. Con un ducto lleno la tarifa es muy baja. Una ecuación muy sencilla. Los analistas que opinan sobre esto no conocen bien las reservas, los recursos, los prospectos que hay en esa zona. Creemos, más bien, que anclando demanda, y poniendo demanda, vamos a tener muchas reservas más adelante.

Se opina que una de las alternativas que darían sentido al gasoducto es la exportación a Chile.
Soy proclive a que se exporte energía eléctrica y gas, y que los países nos integremos. Chile necesita gas. Habrá que llevarle y habrá que establecer acuerdos y contratos para que se lleve el gas. Bolivia le manda gas a Argentina y Brasil. Colombia le manda gas a Venezuela. No es nada nuevo. ¿Por qué no hacerlo con Chile? ¿Por qué no mandarlo a mercados con buenos precios?

Incluso Chile le está dando gas a Argentina.
Así es. Importa de otro lado y le vende. Creo que lo del gasoducto viene por el lado de la demanda no por el lado de la oferta. Los que están hablando del lado de la oferta no conocen la realidad del upstream.

LA OPCIÓN BOLIVIANA
El gobierno boliviano ha tomado la decisión de darles gas a los bolivianos. No a todos. En Bolivia hay seiscientas mil instalaciones. En Perú hay 350 mil o 400 mil. Tampoco es que toda Bolivia esté lleno de gas. Se está avanzando y el gobierno ha decidido utilizar a su empresa estatal para dar gas a los bolivianos, y regala, regala, regala. Ese es el modelo boliviano de desarrollo. El Perú tiene otro modelo de desarrollo, basado sobre la empresa privada. Si quieren volver a empresas estatales es una decisión totalmente soberana, pero deben tener los recursos detrás en cualquiera de los dos modelos que se utilice. En un modelo las empresas traen sus recursos y desarrollo; y en el otro, el Estado pone su plata y desarrolla. En Bolivia hay lugares donde no tienen agua ni saneamiento básico, pero hay lugares donde se está priorizando el gas. Es cuestión de prioridad.

Entre nosotros hay un debate ideológico sobre el papel del Estado y la empresa privada. La opción boliviana para su mercado de gas implica ciertos riesgos. ¿Cree que a largo plazo funcione?
Personalmente no creo en el Estado empresario. Creo que el Estado tiene recursos que puede dárselos al sector privado. Así se ha hecho Camisea, con las garantías del Estado. Se puede sacar de mis fondos y desarrollar masivamente el gas en estas zonas, pero muchos en el Perú todavía no tienen energía eléctrica. ¿Por qué no hablamos de electrificación primero? Lo que pasa es que el gas está sociológicamente metido en la gente. El gas da votos. No escucho a ningún político hablando de la electrificación rural. Eso no genera votos ni tampoco sirve para lanzarle dardos al enemigo. Entonces, cuando se dice que no le dan gas a los peruanos, nuestro gas, eso sí genera votos. Eso se llama demagogia. Hay asuntos urgentes, como que las áreas rurales del Perú no tienen saneamiento básico ni luz eléctrica y nadie demanda; pero el gas está en agenda. Es un tema eminentemente político.

¿Considera que PPK tiene los equipos necesarios como para poder llevar a cabo una política adecuada para el sector Energía?
Yo creo que el señor Kuczynski es un economista profesional. Creo que va a tener un buen equipo. Pienso que no hay que cambiar el modelo económico. Ahora, ¿cómo le damos un poco más de vida social a ese modelo económico para que no haya tantos desequilibrios? Es una tarea del Estado. Y va a tener que reinstalar la exploración, revivir la minería que está con proyectos parados, llenar el Gasoducto Sur Peruano, renegociar lo de México, y paralelamente debe tener una agenda de inclusión para los más pobres, generar empleos. Dinamizar la economía y que la gente tenga empleo. La gente con empleo tiene para pagar el gas un poquito más caro; pero, si no hay empleo, no. El modelo del gas regalado no funciona.

Si le he entendido bien, ¿esa sería la manera en que acabaríamos con la demagogia en el tema del gas?
Hay que luchar contra la demagogia. Demagogia es decir que darás gas a todos los peruanos sin saber de dónde sacar los recursos. Lo prudente es traer más inversiones en todos los rubros, que se pueda generar más empleo y que la gente pueda pagarse su propia fuente de gas o su propia fuente eléctrica.

NUESTRO PETRÓLEO
¿Tenemos que ser importadores netos de petróleo o debemos lo necesario para producir nuestro petróleo?
Perú tiene prospectiva petrolera. ¿Por qué habrían de importarlo? Deberían buscarlo. No hay necesidad que el Estado entre a buscar. Hay empresas que quieren hacerlo. Hay que darle los incentivos para que se instalen acá. Cien por ciento de regalías con cero de producción sigue siendo cero ingresos. La producción de petróleo está declinando muy rápido. Si no hay reposición, en diez o doce años el Perú se va a quedar sin petróleo. Y se va a tener que importar el cien por cien de petróleo y eso impacta en la economía. Son dólares que se van afuera, cuando es mejor hacer un nuevo paquete de incentivos, traer inversión. Un país que tiene petróleo debe producirlo, porque si no le cuesta mucho al erario. Pregunte a los chilenos y uruguayos cuánto quisieran tener una prospectiva petrolera para desarrollar producción.

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